viernes, 1 de octubre de 2010

El templo, espacio de expresión religiosa, desde el origen del hombre hasta el "Mundo clásico" - 2ª Parte

Al otro lado del mar rojo, encontramos Mesopotamia, "la tierra entre dos ríos", donde curiosamente dada su geografía (grandes planicies sin relieve) la montaña será también aquí una constante representada en el Zigurat (Zaqaru: ser alto, elevado, sobresalir). Se sabe poco de esta construcción ya que quedan pocos restos y la única documentación es la de los textos religiosos y la obra del historiador Herodoto.


Así como para el mito egipcio existía el Ben-Ben, en el mesopotámico se habla de un mundo acuoso (una vez más el rio, en este caso dos: el Tigris y el Eufrates), los dioses en un momento dado hicieron separar  las aguas para dar paso a la tierra. Todo en la tierra es reflejo de un arquetipo divino, así las ciudades eran representaciones de otras "ciudades celestiales" mientras que el zigurat era el reflejo de "la montaña celestial". El zigurat era el espacio que conectaba la realidad celestial con la realidad terrena, de ahí que el templo siempre estuviera o al lado del zigurat o bien fuese construido sobre el último piso del mismo (el número de plantas no se conoce con certeza, pero parece ser que podía llegar hasta 7). El zigurat es el lugar donde reposan los dioses muertos que solo reviven cuando llegan las lluvias. Es en ese momento cuando el rey, como representante del dios, ha de realizar los sacrificios ascendiendo al templo y donde se realizará la hierogamia, es decir, donde una joven virgen elegida será desposada por el dios. De este modo, el dios desciende a la tierra uniéndose a los hombres.

Posteriormente el zigurat servirá para los estudios de los astrólogos.

Una diferencia entre la pirámida y el zigurat era el concepto de "permanencia", así como la pirámide era "para siempre asegurando de este modo la vida ultraterrerna del faraón", construcción hecha de grandes bloques de piedra; el zigurat será construido y reconstruido a medida que las raíces del edifico eran deshechas por las aguas en las crecidas de los rios, ya que esta no es la morada de los dioses sino el axis a través del cual se ponen en comunicación con el hombre.

"Salomón emprendió la construcción del templo del señor el año 480 después de la salida de los israelitas de Egipto.... el santuario que el rey Salomón constuyó para el señor hacía sesenta codos de largo, veinte de amplio y treinta de alto. El vestíbulo de delante de la nave tenía veinte codos de largo en el sentido del amplio del santuario y diez de ancho en el sentido de su largo...." (1 Re 6 - la Biblia)
Reproducción del antiguo Tabernáculo

El primer templo de Jerusalem, Beit ha-Mikdash fue construido en el monte Moriah en Jerusalem hacia el 969 y 962 aC. sobre un eje longitudinal Este-Oeste. Al igual que con el Tabernáculo, en el cual se basaba, el culto tenía lugar en el exterior en tanto que el interior guardaba celosamente las reliquias solo accesibles al rey y los sacerdotes ya que el tabernáculo venía a ser la casa de Dios. Se accedía a ella a través de una gran puerta de oro que conducía a tres secciones a lo largo: el vestíbulo o "Ulam", la estancia principal o "Hekal" (Santo) formada por un doble cuadrado, la tercera cámara "Debir" o Santo de los santos a un nivel más alto que el Hekal. En el Debir se encontraba el arca de la alianza en la que se guardaban las tablas de la ley que fueron entregadas a Moisés por Yahveh. El templo pasará por diversas destrucciones y volverá a ser reconstruido dos veces aunque si bien sus dimensiones fueron incrementadas posteriormente, la planta original se conservó.

Se podría decir que el templo de Jerusalem seguirá el mismo modelo que el templo egipcio, el espacio sagrado solo será accesible al rey y casta sacerdotal y se encontrará en la parte más alejada del edificio, marcando una distancia entre lo divino y lo humano.

"Los monumentos que se iban elevando eran imponentes por su grandiosidad, e incomparables de belleza y elegancia; los artesanos porfiaban por superarse en maestría, pero lo más admirable de todo era la rapidez de las obras" (Plutarco, Pericles, 13)

Al otro lado del Mediterráneo, encontramos la civilización griega. Podríamos distinguir por una parte el arte minoico de Creta y el micénico, correspondiente al continente. En ambas culturas seguiremos encontrando la representación de dioses mitad animal mitad hombre, donde las virtudes y poderes representados por ciertos animales en el subconsciente del hombre, aún de mente agraria, se ven unidos a la figura del hombre, antroporformizado. En la cultura minoica de la isla de Creta, tomará un mayor protagonismo el toro y la figura femenina, evocado por el mito de Ariadna y el Minotauro. La religión ha perdido el vínculo con la vida cotidiana y es, en todo caso, el palacio y las viviendas donde el artista podrá dar lugar a un nuevo sentido naturalista, colorista y dinámico de las formas (Cap, J.; Fisher E., El mundo de los antiguos griegos, Edi. Blume, 2004)
De la cultura micénica no se conoce excesivamente su vida religiosa, si bien gracias a algunas tablillas de Linear B se sabe que rendían culto a varios de los dioses conocidos posteriormente. Era una sociedad eminentemente guerrera y aristocrática, siendo su dirigiente un rey o anax y el palacio la construcción más importante. Dentro del mismo, de construcción megalítica, se encontraban los altares.

A finales del s.XIII aC. tiene lugar la llamada "época oscura", el anax desaparece y el paso del s. XII al VIII verá el nacimiento de las polis y el panhelenismo. La polis más importante era aquella con mayor actividad cultura y por lo tanto su dialecto como su obra lideraban el resto del territorio griego. Sobresaldrá Atenas de todas ellas. El optimismo reinante, el concepto de "el hombre como medida de todas las cosas" serán plasmados en las construcciones de tipo monumental (en época de las colonias griegas, la influencia de otras culturas orientales ocmo la Egipcia tuvo que influir en mayor o menor grado).

Akropolis y Asklepleion

En lo que se refiere a la vida religiosa, los santuarios seguirán siendo agrupados siempre en le témenos (originariamente el bosque sagrado y por lo tanto territorio divino) siendo construidos siguiendo el concepto del equilibrio y el ritmo perfectos.

Inicialmente formado en disposición radial: vía procesional, capillas, templo y plaza para celebrar las distintas fiestas estaciones, experimentará una ordenación diferente añadiendo el templo al altar. El templo en sí, irá variando con el tiempo pero básicamente estará constituido por el basamento, el pórtico y la naos.

El cambio de material de cosntrucción, de la madera, el adobe y la terracota al predominio de la piedra, hará necesaria la búsqueda de nuevas formas de "aligerar" el conjunto sin que pierda su perfección estética símbolo del perfecto orden del cosmos. Distintos estilos se sucederán y mezclarán en esta búsqueda el jónico, el dórico y el corintio, de lo sobrio a la moderada exuberancia naturista.

"La virtud es algo elevado, excelso y regio, invencible e infatigable; el placer es algo bajo, servil, flaco y mezquino, cuyo asiento y domicilio son los lupanares y las tabernas. Encontrarás la virtud en el templo, en el foro, atezada con las manos encallecidas,.." (Séneca, "Oposición de la virtud y el placer")"

Tras Grecia seguirá Roma y su imperio, aunque el romano adoptará el estilo griego, el estilo etrusco continuará influyendo en la arquitectura. El templo se dividía en una cella o habitación central y el pórtico o pronaos, siguiendo la costumbre etrusca, estará situada sobre un podio. Con el tiempo el templo irá adquiriendo el modelo del plano central cuadrado al circular rodeado por las columnas del pórtico pasando por la creación del ábside y ampliándose el número de cellas. Los órdenes jónico, dórico y corintio griego se mantendrán en estas cosntrucciones.
La vida religiosa se basará en  el culto a los dioses griegos adoptados por los romanos mas los distintos dioses locales. Los templos eran consagrados y orientados según los puntos cardinales y el rito.

La realización del templo tenía lugar en 5 fases:

  1. Votum, promesa de la construcción del templo a un dios, generalmente por suplica o agradecimiento en ocasiones de batallas, luchas internas o calamidades naturales;
  2. Locatio, la elección del lugar para la construcción del templo;
  3. Inauguratio, antes de la construcción, el lugar elegido era delimitado y sacralizado por los augures;
  4. Consecratio, terminada la construcción, los Pontifici consagraban el templo a la divinidad;
  5. Dedicatio, la dedicación oficial al dios, que en ese día (dies natalis) era celebrado con ceremonias anuales.
Los materiales de construcción son el ladrillo y el mortero que irán variando a medida  de la necesidad de demostrar la grandeza del emperador.
La peculiar característica de la religión romana, que era inseparable de la esfera pública, se confirma en la utilización de los templos como lugares donde se desarrollaban actividades no solo religiosas sino también las reuniones del senado.



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