domingo, 27 de febrero de 2011

Apuntes sobre la simbología del Grial

Cuando los que aman se reúnen, la forma es otra
Con el vino del amor, la ebriedad es otra
Aquella ciencia adquirida en la escuela es una cosa
Y el amor es otra
                                             Rubayât
                                             Yalâl ud-Dîn Rumî



Este texto solo pretende dar unos apuntes sobre el tema del Grâal o Grial y la Gnosis que tantos ríos de tinta ha hecho correr a lo largo del tiempo. A parte de las aventuras del infatigable y siempre vapuleado arqueólogo Indiana Jones con su padre, el todavía nada despreciable Sean Connery en la película “La última cruzada”, el Grial o Grâal ha suscitado todo tipo de leyendas y corrientes, algunas serias (las menos) y otras (la mayoría) contando alucinantes relatos y explicaciones de una pseudo-tradición a la búsqueda sólo de un dinero fácil representado en Best Sellers y similares.

Hierognosis, literalmente en griego “conocimiento de lo sagrado” aunque suele significar concretamente gnosis o conocimiento de las jerarquías del Universo. En la obra de Louis Massignon parece referirse al conocimiento de los lugares y objetos sagrados.

Los símbolos universales son primordiales para la humanidad y por ello son transculturales. Algunos pueden diferir dependiendo de la interpretación que resulte de la idiosincrasia de cada cultura; sin embargo su carácter teofánico les da una dimensión de trascendencia que las reúne bajo un mismo hilo conductor hacia aquello que podríamos llamar “Aquello que es”, aunque solo sean sombras de la misma.

Las “Verdades Eternas” o mitos o arquetipos universales, son “presentidas” a través del Mundus Imaginalis o Mundo de los Símbolos a propósito del cual Henry Corbin dedicara gran parte de su trabajo sobre el pensamiento de Sohrawardi, un mundo teofánico en el que los arquetipos en forma de imágenes, resuenan reflejados en el ser interior del hombre: “el símbolo no es un signo artificialmente construido; aflora espontáneamente en el alma para anunciar algo que no puede expresarse de otra forma, es la única expresión de lo simbolizado como realidad que se hace así transparente al alma, pero que en sí misma trasciende toda expresión...basándose en un texto cósmico que su esfuerzo conducirá a una transformación promoviéndolo al rango de Acontecimiento Real pero interior y psíquico”. Recordemos también las palabras de Mme. Lucienne Julien en su obra Cathares et catharisme, de l’esprit à la persécution :

“Para los gnósticos, el origen del mundo se encuentra en Dios Padre, lo incognoscible, lo Inconcebible está tan lejos de la inteligencia humana. Surgiendo en cierta forma de él, reina lo que el Alma humana puede alcanzar cuando, rechazando toda representación material, desciende ella misma para encontrar el silencio, un Silencio infinito, anterior al tiempo y al espacio.”


En el tema de la simbología del Grâal, nos encontramos con la imagen de la copa o cáliz, René Guénon escribirá:

“En todos los casos, aquello de que se trata es siempre el recipiente que contiene el alimento o la bebida de la inmortalidad, con todos los significados implícitos en ello, comprendido aquel que lo asimila al conocimiento tradicional mismo, en cuanto éste es el “pan descendido del cielo”, conforme a la afirmación evangélica según la cual “no sólo de pan – terreno – vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Elohîm” (Mt 4,4).

El Grial no es sólo una copa sino que aparece también algunas veces como un libro, que es propiamente el “Libro de la Vida”, o el prototipo celeste de todas las escrituras sagradas; ambos aspectos pueden incluso encontrarse reunidos, pues, en algunas versiones, el libro es reemplazado por una inscripción trazada sobre la copa por un ángel o por Cristo mismo. Recordaremos también a este respecto el lapsit exilis de Wolfram von Eschenbach, la piedra caída del cielo sobre la que aparecían en determinadas circunstancias inscripciones de origen asimismo “no humano”. Incluso cuando es una copa, el Grial es también, al mismo tiempo, una piedra, e incluso porque según la leyenda habría sido tallada por los ángeles de una esmeralda desprendida de la frente de Lucifer durante su caída.

Este origen es particularmente destacable, porque esta esmeralda frontal se identifica con el “tercero ojo” o urnâ perla situada en la frente de Shiva en la tradición hindú. representando el “sentido de la eternidad”, lo que nos devuelve, por lo demás a la idea del “alimento de inmortalidad” pues es evidente que la verdadera inmortalidad está esencialmente vinculada a la posesión de ese “sentido de la eternidad” y , como este viene dado por el conocimiento efectivo de la verdad tradicional, vemos que todo esto es en realidad perfectamente coherente.”

Se ha dicho también que el Grial fue confiado a Adán en el paraíso terrenal, pero que, después de su caída lo perdió a su vez, pues no puedo llevárselo consigo cuando fue expulsado del Eden. El hombre separado de su centro original, desde entonces se encontrará encerrado en la esfera temporal. Así el Grial corresponde, a la vez, a dos cosas: una doctrina tradicional y un estado espiritual.

Es interesante el tema de la separación, tan cantado por ese gran místico musulmán del Khorasan, Yalâl ud-Dîn Rumî en su magna obra el Mathnawi, pues la separación puede llevar al olvido y en árabe, las palabras hombre y olvido, provienen de la misma raíz.

Así pues volviendo al simbolismo de la copa, también vemos que el corazón del hombre es el receptor de la vida pues es el que da impulso a la sangre. Es la copa en la que Jesús vertió el vino, al que presentó como “el pacto nuevo, en mi sangre” (Luc 17) y es el cáliz en el que José de Arimatea recogiera la sangre de Jesús crucificado.

Volviendo a la simbología en la cultura hindú, “la “Caverna del corazón” es una conocida expresión tradicional: la palabra guhâ, en sánscrito, designa generalmente una caverna, pero se aplica también a la cavidad interna del corazón y, por extensión, al corazón mismo... La palabra guhâ deriva de la raíz guh, cuyo sentido es “cubrir” o “esconder” , el mismo que el de otra raíz similar gup, de donde gupta, que se aplica a todo lo que tiene un carácter secreto, a todo lo que no se manifiesta al exterior. Es el equivalente del griego kryptos, de donde la palabra “cripta” sinónimo de “gruta”.”

El emblema del corazón es un triángulo con el vértice hacia abajo y de la montaña (el Monsalvatge de la leyenda artúrica) es un triángulo con el vértice hacia arriba. Ambos símbolos colocados uno, el de la copa dentro del otro, el de la montaña, nos da una vez más la simbología de la cueva, el núcleo o corazón. La tradición tántrica hindú o en el kundalini yoga, el chakra o vertex energético del corazón (anahata chakra) se encuentra representado por una estrella de seis puntas (recordemos la estrella de David).



Esta estrella está formada por dos triángulos, una señalando hacia arriba y que simboliza toda la fuerza creadora, biológica, terrestre – incluso sexual – del ser humano, es la kundalini; el otro triángulo simboliza el conocimiento fruto de la intelección. Ambas se encuentran en el corazón. Al igual que en el sufí gnóstico, el yoghi tántrico reúne las dos fuerzas en su corazón. Piensa, siente y actúa siguiendo su corazón. El corazón del gnóstico se encuentra iluminado por el Conocimiento y reforzado por la disciplina espiritual.

La montaña cósmica en la tradición musulmana, Qâf, se refiere a la renovación del trabajo, el rejuvenecimiento del cosmos, simbolizando la expansión infinita e inabarcable del cielo. Como encontramos en el Nahj ul-Balaga, recopilación de dichos y escritos de Hazrat ‘Ali Ibn Abû Tâlib y una de las obras más importantes en el Islam : “Loado sea Al•lâh cuya creación revela la existencia. La creación en continua renovación manifestando su eternidad”.

En el Tasawuf o Sufismo, una de las vías espirituales del Islam, el corazón está allí donde se refleja lo Sagrado, encontramos que la raíz de la palabra corazón en árabe (Qâlb) tiene varios significados entre los cuales: invertir, cambiar o tornar, (aquí podríamos remitirnos a la piedra filosofal, a la búsqueda alquímica de la transmutación de la persona), esencia, centro y se relaciona con los verbos de entendimiento, así pues, la Gnosis o Irfan en lengua árabe, es ese conocimiento superior, que va mas allá del conocimiento intelectual que incluye también aquel que se encuentra en el corazón, sin ser por ello incompatibles, ni uno inferior al otro, de ahí su mayor categoría, unifica ambos.

Se dice que hay 3 “Libros” o Qur’an (la palabra Qur’an proviene de la raíz “Recitar, leer”): el revelado al Profeta Muhammad (s.a.s.) transcrito posteriormente en un libro y siempre en lengua árabe, el libro de la naturaleza (o Mu’ayiza, es decir, algo maravilloso, inimitable, pues la creación de Al•lâh es la que nos hace maravillarnos ante su contemplación) y el libro del corazón, una misma revelación encriptada esperando un lector puro que la descifre.

Toda experiencia interior requiere un viaje, el viaje iniciático que el peregrino, el viajero, el héroe de la historia deberá realizar hacia su propio interior. Para acceder al Grial, se ha de poseer un corazón puro, una persona fragmentada como lo era el Rey Arturo, no podía acceder a su secreto, pues su corazón había enfermado por las pasiones.

Como dijo también otro gran místico y poeta persa de la cultura musulmana, Hallâj “Nuestras conciencias son una sola virgen donde solo el Espíritu de la Verdad puede penetrar”.

Por último decir que el simbolismo de la copa podemos encontrarlo también en gran parte de la obra poética de Yalâl ud-Dîn Rumî o Shiraz Hafez. La copa es el receptor de la Râhma o Amor Divino y Matricial (como André Chouraqui traduciría literalmente del árabe en los primeros versículos del Qur’an) que Al•lah, origen de todo, vierte constantemente en el corazón, órgano vital, del ser humano.

También en la tradición sufí, se dice que el maestro o Shaij transmite al discípulo las enseñanzas de “pecho a pecho”, de corazón a corazón o como se diría en la tradición budista zen I shin den shin.

Oh! Saghui ven y escancia aquel vino que conduzca al éxtasis,
que ilumine y perfeccione
Dámelo que me he quedado sin animo
Y alejada de iluminación y perfección
Oh! Saghui escancia el vino de la copa de Jamshid,
Que presume de conocimiento y clarividencia
Dame ese vino para que los secretos de la existencia
Se revelen a mí a través de la copa
Venus acompaña con su arpa
Al canto ebrio y la danza de éxtasis de Hafiz
Oh! Músico, donde estás para tocar el arpa
Y recordar aquel Canto Divino
                                                Hafiz

Bibliografía:

1. Avicena y el Relato Visionario – Henry Corbin, Edit. Paidos Orientalia
2. El Islam y el Grial – Pierre Ponsoye, Edit. José J. De Olañeta, colección Sophia Perennis
3. “El esoterismo del Grial”, René Guénon, artículo publicado en la revista Cielo y Tierra, monográfico “El Graal y la búsqueda iniciática”
4. Cathares et Catharisme. De l’esprit à la persécution – Lucianne Julien, Edit. Dangles
5. Ciencia de la compasión. Escritos sobre el Islam, el lenguaje místico y la fe abrahámica – Louis Massignon, Edit. Trotta, Pliegos de Oriente
6. La Bible – Traduction d’André Chouraqui, Edit. Desclée de Brouwer
7. Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada – René Guénon, Edit. Paidos Orientalia
8. Sufi, expressions of the mystic quest – Laleh Bakhtiar, Edit. Thames & Hudson

Agradecimiento: Conversaciones con H. Halil Barcena, director del Instituto de Estudios Sufís de Barcelona.


- Artículo publicado en Regards sur le catharisme nº 53 y en el boletín Alíf Nûn nº 14 de la Librería Kálamo Mundo Árabe . Texto revisado el 26.02.2011 -


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