martes, 26 de julio de 2011

Festival Asia 2011 - Protagonista Asia Central




Presentación

El Festival Asia apuesta por Asia Central en su décimo aniversario


El Festival Asia llega a su décima edición, y lo celebra con una amplia muestra de propuestas escénicas de alta calidad que comparten cartel con las comunidades asiáticas instaladas en nuestro país. Del 16 al 25 de septiembre, Barcelona volverá a convertirse en el mejor escenario para mostrar la riqueza y la diversidad cultural de Asia.
La programación de esta décima edición pone un acento especial en los países de Asia Central. El Festival se abre con la música tradicional del grupo Turan de Kazajstán. También contaremos con elcantante chino Mamer, influenciado por la cultura nómada kazaja. Podremos ver y participar en las exhibiciones de los luchadores del Festival Naadam de Mongolia, descubrir el interior de las yurtas en las plazas del Raval o aprender juegos de Asia Central.
El Festival traerá a los escenarios producciones que visitan Barcelona por primera vez, como la joven banda Pe’z (Samurai Jazz Band) de Japón; la popular cantante pakistaní Humera Harshad, y exhibiciones de kalarippayat (el arte marcial más ancestral) con el grupo CVN Kalari Shangham de laIndia.
A estos espectáculos se suma un amplio abanico de actividades, juegos, demostraciones, prácticas, narraciones... organizadas con entidades y personas de las comunidades asiáticas, que tendrán lugar en el marco de "Un día en Asia".

jueves, 14 de julio de 2011

Poesía china - Su Dong-po



Cuando Yu-ke(1) pinta un bambú
Ve el bambú, no ve la gente
¡Cómo! No solamente ya no ve a la gente
sino que además, se olvida de sí mismo
Su cuerpo se ha transformado en bambú
Emana claror y frescura sin cesar
Tchouang-Tseu (2) ya no está
¿Quién conoce en estos tiempos tal poder mágico?



Notas:
(1) Poema escrito en 1087 en la capital, hace referencia a su primo Wen Yu-ke, célebre pintor de bambús
(2) Zhuang Zhou es el verdadero nombre del sabio taoísta mas conocido por Maestro Tchouang.


Bibliografía:
Coyard, Maurice Anthologie de la poésie chinoise classique, édition bilingue, Ed. Les Belles Lettres. Paris 2009

Muhammad Racim, creador de la miniatura argelina [1] - Autor: Gonzalo Monterroso [2]

[Artículo publicado en Boletín Alíf Nûn ]

En su atelier suburbano de El-Bihar, lejos de las calles ruidosas de Argel, el artista busca tranquilidad y placidez para recrear la epopeya de los grandes corsarios, el pasado glorioso de Argel, la vida doméstica que se esconde en las calles de la ciudad vieja. En su lírico laboratorio, sobrio y modesto, rodeado de crayons, pinceles, potes de colores, tintas y lupas que necesita para dar forma a sus preciosas miniaturas, Muhammad Racim se muestra un poeta que sabe alimentar de imágenes los caprichos de su espíritu. Cuando el crítico de L´Afrique de Nord ilustrée, Robert Randau, lo visitó en su atelier, conoció también un gato enorme y curioso que observaba con atención las gestos de su dueño. Otros gatos también se movieron a su alrededor –cuenta– testimoniando la curiosidad que despierta el recién llegado a una morada tranquila. Randau habla de galeras de velas hinchadas por el viento, cargadas de berberiscos y de bombardas, navegando en azules brillantes, con sus banderas rojas y verdes tachonadas de medias lunas ondeando a los vientos del Mediterráneo, mar agitado de costas siempre próximas, donde abigarradas ciudades encaramadas en colinas
distantes defienden sus puertas con murallas y fortalezas.

Una familia de artistas ¿Quién es este artista nacido en Argel, viajero documentado y paciente, amante de su tierra y de su identidad, que un poco a despecho de las modas y los mandatos de la época supo rastrear los estilos y modelos olvidados del Islam lejano y congregarlos según el dictado de su emoción estética? Pionero de la pintura moderna en Argelia, Racim supo conciliar la tradición con la modernidad, dando a su país en plena mutación, la forma de una nueva estética que trazó el camino a toda una generación de artistas que hoy figuran entre los más talentosos creadores argelinos.

Muhammad Racim (1896-1975) nació en el seno de una familia de artesanos de posición social relativamente
elevada, “digna del más grande respeto”, según consta en una biografía consagrada a su padre, Alí Racim. Éste logró abrir un atelier en la Rue de Staouéli, en la casbah de Argel, donde supo ganarse a una cierta clientela privada, franceses arabizados y argelinos afrancesados, grupo restringido que determinó su ascenso y su prestigio. Argel era entonces una próspera ciudad de artesanos. Alí, junto con un tío de Racim, Muhammad ben Saïd, permaneció allí durante más de sesenta años y, gracias a sus buenas relaciones, consiguió también importantes encargos oficiales (decoraciones de pabellones argelinos en exposiciones universales, decoración de edificios públicos, etc), y entre 1880 y 1900 creció su renombre, volviéndose el atelier un espacio de encuentro de apasionados de la cultura musulmana. En 1903, Muhammad ingresó en la escuela primaria, una “escuela para nativos”, como se llamaba a los centros de educación creados no para producir gente cultivada, aptas para ocupar posiciones elevadas, sino orientadas a las habilidades manuales (tapices, bordados, muebles tallados, etc). Allí adquirió las primeras nociones de dibujo y en el atelier de su padre pronto demostró sus buenas aptitudes y su gusto por esta actividad.

jueves, 7 de julio de 2011

Los Maestros de la otra dimensión del silencio por Marià Corbí

[Texto publicado en Tradiciones de Sabiduría]


Marià Corbí (1932) dirige el Centro de Estudio de las Tradiciones Religiosas (CETR) de Barcelona . Doctor en Filosofía, ha sido profesor de ESADE y de la Fundación Vidal y Barraquer. Entre sus publicaciones cabe destacar: Proyectar la sociedad, reconvertir la religión (Herder, 1992), Conocer desde el silencio (Sal Terrae, 1992), Religión sin religión (PPC, 1996), El camino interior más allá de las formas religiosas (Bronce, 2001. Editorial Viena para la edición en catalán), Métodos de silenciamiento (CETR, 2006), Hacia una espiritualidad laica: sin creencias, sin religiones, sin dioses (Herder, 2007) y Más allá de los límites: meditaciones sobre la unidad (2009)


El camino que enseñan los Maestros, que es el camino al silencio, es un “no-camino” porque el camino al “Sin forma” no tiene forma. Se va al silencio por el silencio. Los caminos que los maestros dibujan en el suelo de las formas con sus recomendaciones y sus métodos, sólo tienen la finalidad de invitarnos a “atinar a caminar” por la vía sin forma del silenciamiento completo.
La vía que enseñan los Maestros no pasa por la sumisión a doctrinas. No predican sumisiones a formas sino el silenciamiento de toda forma que conduce al Absoluto. Los Maestros caminan por donde no se puede dejar huellas. Las vías que recorrieron son como las estelas en el mar.La vía del silencio requiere la máxima iniciativa; es una indagación personalizada. Una indagación que ha de ir creando personalmente cada pedazo de tierra donde poner los pies. Esa tierra que paso a paso va creando es suficiente únicamente para su propio pie. Nadie jamás podrá poner el pie en ese lugar. Los caminos que hay que recorrer son irrecuperables, no se pueden recorrer una segunda vez.El camino que hay que andar va de la egocentración en el conocer, percibir, sentir y actuar, al completo silenciamiento de ese uso egocentrado de las facultades. Es un camino que para cada persona es único y exclusivo y que hay que construir desde dentro. Los Maestros afirman que quien calla la necesidad, silencia la dualidad que ella genera: sujeto de necesidad / campo donde satisfacer esa necesidad. Quien calla la dualidad, calla las formas y tiene acceso a “Eso no dual” que es “Sin forma” porque no tiene ninguna de las formas que se le pueden atribuir."Declarar que el Absoluto no tiene forma es el propósito principal de las enseñanzas de las Upanishad." (Brahma Sûtras. III, 1, 4)"Aquél es infinito, donde nada se ve, nada se oye y nada se sabe". (Chandogya Up. VII, 24, 1)Sin embargo se le conoce, se le percibe y se le siente en toda forma."Se tornó la contraforma de toda forma;ésa es su forma perceptible". (Br. Up. II, 5, 19)Cuando la dualidad desaparece, hay conocer, percibir y sentir, pero ya no existe ni el que conocer, percibe y siente, ni lo conocido, percibido y sentido; sólo queda el Testigo, luz solitaria en el océano infinito, él mismo océano de luz.Como la obra de arte hace patente directa e inmediatamente la belleza, de una forma parecida la persona del Maestro hace directa e inmediatamente patente lo que supone el conocer, sentir y percibir desde el silencio. Si los Maestros no nos pusieran delante de los ojos lo que es el conocer y sentir desde el completo silencio, no tendríamos idea de que tal cosa pueda existir para nosotros.El Maestro, en su persona, muestra “Eso no-dual y sin forma” que todo es y que yo mismo soy.Oh, hermano mío, anhela mi corazón aquel verdadero Maestroque llena la copa del amor auténtico;bebe de ella y luego me la ofrece.Es él quien aparta el velo de mis ojosy permite la verdadera visión de Brahman.Es Él quien revela los mundos que en Su Ser existen,y me conduce al deleite de la divina armonía.El verdadero maestroes aquel que puede revelar a nuestra visiónla forma de lo Informe. (Kabir)Los grandes textos religiosos son la prolongación, en el tiempo, de la persona de los maestros; son su espíritu vivo.Desde esta perspectiva interior y desde una sociedad laica, sin creencias y global ¿qué se entendería por revelación? Hay revelación cuando una forma, siempre construida desde la necesidad, da expresión, hace patente y presente al “Sin forma”. Viendo a la persona y la actuación del Maestro, veo, directa e inmediatamente a “Eso no-dual, sin forma”. Lo mismo vale de los grandes textos.Revelando “Eso no-dual, sin forma” que es la Unidad, revelan el camino a seguir, que es, a la vez, el fin a conseguir; revelan el silenciamiento completo en plena alerta y cómo recorrerlo.Su persona es la revelación, es la verdad, pero una verdad que no es una formulación sino una presencia que es también el camino.Los maestros son como copas que dan a gustar el vino de la vida. Sin la forma de su persona, no podríamos llevarnos a la boca el vino sin forma. Somos vivientes y tenemos noticia de las cosas a través de los sentidos. El rostro de los Maestros pone al Absoluto al alcance de nuestros sentidos.Los Maestros del silencio son sólo los incitadores y los guías de la indagación y creación libre. Jamás son guías al sometimiento. El único sometimiento al que incitan es el sometimiento a la guía interior.Tanto los Maestros como los grandes textos son el espejo donde se puede reconocer la propia naturaleza original. Muestran desde fuera lo que hay que reconocer dentro. Son la gran masa de agua que hace evidente y clara la naturaleza de la gota de agua. Abren desde fuera el gran libro interior de la guía que hay dentro. Sus inmensas dimensiones desvelan nuestras dimensiones originales. Quien reconoce al Maestro, se conoce a sí mismo; y dice una tradición musulmana que se atribuye a Mahoma, que quien se conoce a sí mismo, conoce a su Señor.Los Maestros son los guías y consejeros del camino. Proponen métodos y procedimientos de silenciamiento, de alejamiento de la egocentración, de acción gratuita y compasiva; pero esos métodos y procedimientos son sólo ayudas para el intento, ayudas para la alerta, para la concentración y la meditación, para el refinamiento y sutilización de la mente y del sentir para hacerse capaces de saltar al “no-camino”.Ellos y sus textos nos indican qué se puede hacer, cómo hay que preparase, qué hay que abandonar y qué hay que llevar consigo, con qué estado de ánimo hay que caminar, qué se debe evitar, qué riesgos hay que obviar, qué ayudas hay que buscar.Ellos se adentraron más allá de las fronteras del silencio y volvieron para transmitirnos un mensaje:Aquel otro mundo, más allá de las fronteras del silencio, es el mundo original, el mundo primigenio. Y ese mundo original y primigenio, es este mismo mundo.Ninguna generación humana ha sido más dichosa y rica que la nuestra. Todos los Maestros religiosos de la historia y todos los textos sagrados de todas las tradiciones están a nuestra disposición. Todos se dirigen a nosotros directamente, nos hablan y si les preguntamos, nos contestan.




su libro "Más allá de los límites-meditaciones sobre la Unidad, en pdf, aquí
más información en:
http://www.cetr.net/

viernes, 1 de julio de 2011

Sobre los ángeles y espíritus afines (2) Especulaciones personales (Continuación)

La Creación y su renovación en el acto ritual:


El relato se inicia con la presentación de dos potencias: Ahura Mazdā (Ohrmazd forma pahlavi del av.) y Aŋra Mainiiu (Ahreman), opuestas entre sí, eternas e infinitas, una dinámica y la otra fija[1]. Entre ambos se encuentra el vacío (GrBd 1.5).

En la versión del Gran Bundahišn el primero se encuentra en lo alto, en las luces que se conocen como las Luces Infinitas, y por el tiempo ilimitado (zamān ī akanārag) (GrBd 1.1-2; WZs 1.1).

La historia del mundo comienza con la ruptura de este estado de equilibrio. A partir de su "Esencia de la Luz" Ahura Mazdā creará la "Palabra recta" y la "Forma del Fuego" de la cual dará forma al resto de criaturas. La primera fue la oración por excelencia del credo zoroástrico: el Ahunawar (GrBd 1.50).

A partir de entonces la historia del mundo es vista como la batalla entre ambas fuerzas que acabará indefectiblemente con la derrota definitiva de Ahreman. Esta teodisea se resume en tres momentos: La creación del mundo, la revelación de la religión a ZaraƟuštra y la batalla final o “Cumplimiento de la maravilla” donde se instaurará el orden.

Desde el Avesta Antiguo, Ahura Mazdā solamente recibe el nombre de dātar “creador”, probablemente debido a su exclusividad ritual.  El nombre “creador” es un nombre agente del verbo av. , en este verbo confluyen dos verbos sánscritos: dhā (poner, colocar) y (dar), en iranio se emplea para designar la actividad cosmogónica desde el Avesta Antiguo. Por lo tanto en el hombre vienen implícitos “crear” y también “ordenar”. El principio ordenador es aa, de modo que el principal y primer acto creador de Ahura Mazdā es engendrar a aa para hacer posible el orden en el caos. En el sacrificio la activación de aa mediante el sacrificio, contribuye a la renovación final

El enfrentamiento es inevitable y necesario para que el orden impere.