viernes, 1 de julio de 2011

Sobre los ángeles y espíritus afines (2) Especulaciones personales (Continuación)

La Creación y su renovación en el acto ritual:


El relato se inicia con la presentación de dos potencias: Ahura Mazdā (Ohrmazd forma pahlavi del av.) y Aŋra Mainiiu (Ahreman), opuestas entre sí, eternas e infinitas, una dinámica y la otra fija[1]. Entre ambos se encuentra el vacío (GrBd 1.5).

En la versión del Gran Bundahišn el primero se encuentra en lo alto, en las luces que se conocen como las Luces Infinitas, y por el tiempo ilimitado (zamān ī akanārag) (GrBd 1.1-2; WZs 1.1).

La historia del mundo comienza con la ruptura de este estado de equilibrio. A partir de su "Esencia de la Luz" Ahura Mazdā creará la "Palabra recta" y la "Forma del Fuego" de la cual dará forma al resto de criaturas. La primera fue la oración por excelencia del credo zoroástrico: el Ahunawar (GrBd 1.50).

A partir de entonces la historia del mundo es vista como la batalla entre ambas fuerzas que acabará indefectiblemente con la derrota definitiva de Ahreman. Esta teodisea se resume en tres momentos: La creación del mundo, la revelación de la religión a ZaraƟuštra y la batalla final o “Cumplimiento de la maravilla” donde se instaurará el orden.

Desde el Avesta Antiguo, Ahura Mazdā solamente recibe el nombre de dātar “creador”, probablemente debido a su exclusividad ritual.  El nombre “creador” es un nombre agente del verbo av. , en este verbo confluyen dos verbos sánscritos: dhā (poner, colocar) y (dar), en iranio se emplea para designar la actividad cosmogónica desde el Avesta Antiguo. Por lo tanto en el hombre vienen implícitos “crear” y también “ordenar”. El principio ordenador es aa, de modo que el principal y primer acto creador de Ahura Mazdā es engendrar a aa para hacer posible el orden en el caos. En el sacrificio la activación de aa mediante el sacrificio, contribuye a la renovación final

El enfrentamiento es inevitable y necesario para que el orden impere.



Tras la creación espiritual y determinar el tiempo de batalla, sigue la creación del mundo material: Ohrmaz vestido con las ropas blancas del sacerdote realizará un sacrificio espiritual durante el cual el mundo material será creado (GrBd 3.23) a imagen del mundo celestial. El Yasna es pues, la recreación de este sacrificio original.

En el capitulo 46 del Rivayat  se replantea la pregunta de como y de qué material fue hecho el cielo, la respuesta es el mito de la creación a partir de un cuerpo en el que Ohrmazd había encerrado todas las criaturas. Aunque en muchos detalles coincide con las tradiciones del Vendidad y el Gran Bundahišn, el capitulo 46 del Rivayat Pahlaví es único en cuanto ningún otro texto habla de que dios crear el mundo a partir de un cuerpo (pahl. Tan) recordando el himno de Puruṣa del Ṛg-Veda [2].

El relato mítico de la creación del mundo a partir del cuerpo de un ser primordial se puede encontrar en varios texto indo-europeos[3]. Este comienzo del relato cosmogónico con la muerte (generalmente violenta) del primer hombre o el primer rey o de un animal doméstico (normalmente un bovino, hablamos de sociedades ganaderas) aparece en la mayoría de las culturas. El desmembramiento del cuerpo de la víctima da lugar a la formación del universo a partir de sus partes: universo físico, creación del hombre o de la estructura social (el tema de las varna (skr.) o castas en la sociedad india). El gigante como alma colectiva, toda la creación comparte un mismo origen o esencia[4].

Es constante la idea de que el origen de todo se encuentra vinculado al origen del sacrificio, encontrándose en himnos dedicados a personajes de tipo demiúrgico: Prajāpati —"señor de las criaturas"— o Viśvakarman —"el hacedor de todo"—. Así, en RV 10.81.5 se dice de Viśvakarman: sacrifícate tu propio cuerpo, engrandeciéndote (svayáṃ yajasva tanvàṃ vṛdhānáª), 10.81.6 "sacrifícate tierra y cielo (svayáṃ yajasva pṛthivm utá dym)", es decir, al igual que Puruṣa en 10.90.16, el creador de todas las cosas, representado de modos más convencionales en el resto de 10.81 (como carpintero o artesano, por ejemplo), es agente, víctima y receptor del sacrificio[5].

When gods prepared the sacrifice with purusa as their offering,Its oil was spring, the holy gift was autumn, summer was the wood.They balmed as victim on the grass purusa born in earliest timeWith him the deities and all sadhyas and rsis sacrificed.[6] (Ṛg-Veda 10.90. 6-16)




Árbol genealógico del mito desde los grupos proto-indo-europeos ver gráfico pag 125

El Pahlavi contrasta dos de los verbos que emplea para actos de creación, el termino ahurico brehenidan remplaza el avestico da- y significa “crear, destinar, decretar”. La creación es resultado del acto divino de Ohrmaz exclusivamente. De la misma manera, el término daevico kirrenidan tiene dos significados: implica la pre-existencia de substancia material y conforme a la semántica a través de la familia indo-europea. Sanskrit krt-, krntati “cortar, desgarrar”. El segundo verbo es único en Irán, donde denota actos a través de los cual el espíritu maligno trajo odiosas entidades destructivas en el mundo.

En el Avesta, el verbo Kart- de donde deriva kirrenidan normalmente denota actos de corte. En el caso del Avesta tas un verbo iraní asociado concretamente con actos de escisión expande su gama semántico en el campo de la acción creativa, similar a un acto artesanal, escultural, marcial o sacrificial. Evidencias védicas podrían apoyar estas ultimas dos alternativas, puesto que el verbo krt es usado diez veces para hechos heroicos con aspectos cosmogónicos y una para el desmembramiento de animales.

En la tradición mítica de Irán las figuras del primer hombre y el primer rey confluyen en Yima, correspondencia exacta de la figura védica de Yama, el rey de los muertos. El hombre como microcosmos y el universo como macrocosmos.

En este caso, pues, y a diferencia del relato de la creación del universo a partir de un cuerpo gigantesco, probablemente Gaiia Marətan, el motivo de la creación a partir del primer hombre desmembrado se puede retrotraer hasta el Avesta. Sin embargo, desgraciadamente ni en el Avesta ni en la literatura pahlaví tenemos un relato explícito de este mito, sino sólo alusiones para las que no podemos excluir definitivamente interpretaciones alternativas

De la creación el hombre es el único ser en el que Ohrmazd introduce la gloria (Xwarrah) una especie de luz divina que ilumina al hombre. Además no está compuesto sólo de cuerpo y alma, sino que el cuerpo (tanū-, kəhrp) es su componente material mientras que le acompañan toda una serie de componentes inmateriales o espirituales con un grado diverso de vinculación a la existencia terrenal. El elemento básico de su corporeidad son “los huesos”, símbolo de la materialidad en su conjunto,

El término uruuan, se refiere a lo que podríamos identificar como el alma, es la que pervive tras su muerte asumiendo la responsabilidad por los actos realizados en vida, pudiendo ser castigada o premiada dependiendo de estos. En su camino al más allá es asistida por la daēnā, que parece ser el aspecto del alma en cuanto partícipe de la acción ritual.

Otro concepto más complejo de definir entre estos componentes espirituales del ser humano es el de la frauuai. La formación de la palabra es un abstracto con el sufijo °ti de fra-uuar-. Pero hay numerosos verbos var- en indoiranio de los que se podría derivar este substantivo abstracto. La derivación más probable, sería la que parte del verbo var- “elegir”, sería la elección (religiosa), la profesión de fe de cada persona y por tanto, un aspecto claramente individual, podríamos también definirla como “inclinación hacia” o como dirá Henry Corbin “vocación”. No obstante, se nos dice que las frauuai  fueron creadas al comienzo de los tiempos, antes que el resto de la creación y actuaron como agentes creadores (Yt13). De todos modos en muchos pasajes se distingue entre uruuan y frauuai y en otros parecen identificarse.

Las frauuai  son, entidades femeninas, arquetipos celestiales de todos los seres que componen la creación de luz. Todos los seres celestiales, incluidos los dioses, tienen su frauuai. Ohrmazd las puso en efecto ante la opción en la que se decide su destino, permanecer en el mundo celeste protegidas de Ahreman o descender a la tierra y encarnarse en cuerpos materiales para tomar parte en la lucha contra Ahreman y sus creaciones. Las frauuai   eligieron el segundo de los casos, dando sentido a uno de los significados que se le atribuyen: las que han elegido. De modo que el hombre es co-responsable junto con la creación del destino del mantenimiento del orden.

La idea de la creación como ordenación de un caos inicial podría subyacer también el uso frecuente del verbo vī-dāraooa “sostener” aplicado a las principales creaciones (en védico dhāraya es una expresión cosmogónica tópica en india, se atribuye a diversos dioses (sostener) o (haber sostenido) cielo y tierra.

La representación del universo como una tienda de campaña nómada, es frecuente en numerosas culturas de la antigüedad.

Morir dos veces :

En el acto ritual confluyen dos sacrificios, el simbólico y cíclico donde el mismo sacrificante representado por el toro es sacrificado a fin de mantener el orden del mundo, y el físico cuando la muerte llega a su momento.

Como mencionamos anteriormente, a ZaraƟuštra no se le atribuye la autoría del texto ni se le presenta como fundador, es el primer hombre que ofreció a los dioses un sacrificio que restaura el orden en el mundo, rememorando el sacrificio primordial por medio del cual este fue creado[7]. De este modo, se convierte en mediador por excelencia entre hombres y dios, un *ṛtāan, el que cuya palabra y acción ritual se ajustan al orden verdadero del universo. La revelación contiene principalmente la praxis o via externa. El fruto del rito bien ejecutado es proveer a la humanidad de una organización social basada en la ley primera de Mazdā, que garantiza la vida.

Se contemplan pues dos tipos de escatología, aquella que se ocupa del destino de la humanidad y el universo y  la que se ocupa del destino final del hombre tras su muerte. Y en este destino final encontramos como gran protagonista al Saošiiaṇt que designa al futuro salvador por un lado y por otro a los hombres que viven y toman parte del sacrificio del Yasna. Y es que la vía del culto correcto es la vía de los saošiiaṇt, la daēnā es la forma correcta del culto quedando representada por el Salvador cuyo sacrificio desembocará plenamente en la renovación del mundo.

Mithra sacrificando al toro
(Museo Británico)

El más allá y el destino del alma tras la muerte reciben especial atención en los textos zoroástricos. La escasez y dificultad de interpretación de los textos del Avesta antiguo han dado lugar a una fuerte controversia respecto a la existencia o no de una doctrina escatológica en él.

Para 90 Kellens en el Avesta Antiguo es evidente una escatología individual vinculada al sacrificio, cuando se celebra con la debida competencia (rādah) por el oficiante, los hombres obtienen influencia y poder (xšaƟra) sobre los dioses y éstos les conceden ayuda (rafәnah) para que puedan seguir el camino ritual que lleva hasta ellos. En el Ṛg-Veda 10.14.7-12 los preparadores del camino de la muerte son precisamente los ṣi, los poetas védicos que componen los himnos sacrificiales.


[1] Una bella imagen la encontramos en el arte indio con la representación de Śiva: Nataraja (शिवः नतरज), en su aspecto de creador, la multiplicidad de la creación en su continua danza. Es el movimiento generador de la existencia contra el cual Ahreman luchará.

[2] Williams, A. (1985) 'A Strange Account of the World's Origin', Hommages et Opera Minora, XI, Papers in Honour of Professor Mary Boce, Acta Iranica , Brill, Leiden, Vol.25. Designa, bien el elemento espiritual primordial de la filosofía sāṃkhya (del que hablaremos más adelante), bien algo así como el espíritu simultáneamente individual y universal. El significado original de esta palabra es simplemente "persona o varón", y en textos no filosóficos puede emplearse incluso con el sentido de "sirviente" o "esclavo".

[3] A parte de en las tradiciones meso-americanas o en la mitología china.
[4] Es el motivo principal en el himno Puruṣasūkta del Ṛg-Veda. Puruṣa, un gigante, es sacrificado por los dioses y desmembrado, de sus miembros dispuestos sobre el barhiṣ, se crea el universo.
[5] Agud, Ana, Religiones y Mitologías de la India, 2002-2003
[6] Lincoln, Bruce, The Indo-European Myth of Creation en History of Religions, Vol. 15 n. 2 (Nov. 1975), pg. 126
[7] En la tradición India se le atribuye a Yama.

No hay comentarios: