lunes, 1 de agosto de 2011

Sobre los ángeles y espíritus afines (2) Especulaciones personales (última parte)

5. El inicio del viaje: el encuentro con la Daēnā

El alma del partidario de la Verdad le dice preguntándole: '¿Qué muchacha eres a la que yo tengo por la más bella de las muchachas por su aspecto?'
         Le responde su propia daēnā: 'En verdad yo soy tu propia daēnā de tu propia persona, joven de buen pensamiento, buena palabra y buena acción y buena daēnā. Todo el mundo te ha amado por tu grandeza, bondad, belleza, buen olor, capacidad de victoria y de rechazo de los enemigos según tú me pareces a mí.
         Tú a mí me has amado, joven de buen pensamiento, de buena palabra, de buena acción y de buena daēnā, por (mi) grandeza, bondad y belleza según te aparezco yo a ti.
         Cuando viste a otro realizando acciones rituales no ortodoxas (?), entonces tú te pusiste a recitar las Gāθās, a hacer sacrificios a las buenas aguas, al fuego de Ahura Mazdā y a dar satisfacción al hombre partidario de la Verdad, ya viniese de lejos o de cerca.
         A mí que era amable, me has hecho más amable, a mí que era bella, me has hecho más bella, a mí que era preciosa, me has hecho más preciosa, a mí que estaba sentada en un lugar excelso, me has colocado en un lugar más puntero por tu buen pensamiento, buena palabra y buena acción.' (HN 2.19-24)

Como dijimos el sacrificio abre el camino que comunica dos realidades, la humana o material y la divina o espiritual o sutil. El acto sacrificial es la ayuda esencial para este transito y se personifica en la figura de la daēnā,

“Para que la transmutación se opere sin degradar a esos seres de luz, sino elevando hacia ellos el ser del hombre, la antropomorfosis del templo se acompañará simultáneamente de una angelomorfosis del hombre” [1]

Esta transformación se da a través de la recitación de las formulas rituales, a través de la palabra.

Recogemos los comentarios de Samuel Grant en su publicación Sanskrit dhéna-Avestan daena: existen muchas interpretaciones muy variadas, entre las cuales se identifica dhéna relacionada con la leche y la vaca, pero en Naighantuka se encuentra como uno de los 57 sinónimos de Vāc वाच o Vāk वाक como palabra, lenguaje. Según el Diccionari Sànscrit-Català, pag. 820 realizado por Oscar Pujol encontramos esta definición: es el principio de inteligibilidad como fuerza femenina y creadora que hace de puente entre lo absoluto y la creación manifestada. es el mismo mundo que se hace inteligible, vehículo de la visión de los sabios, rsi.

Este significado es el mejor apoyado por la tradición, la voz del adorador elevada en la adoración del canto o pregaria sería lo mas apropiada para el verbo itte.
vīréṇyaḥ krátur índraḥ sucastír
utāpi dhénā puruhūtám īṭṭe

“Heroic strength and goodly praise is Indra. Yea, also dhéna praises hi, invoked of many.”
(X, 104,10)[2]

El relato del viaje tanto en el Hādōxt Nask como en el Gran Bundahišn y el Ardā Wirāz Nāmag, comienza con la llegada de una fragancia que da al alma del hombre pío la sensación de ser transportada entre flores, en medio de la fragancia se le aparece al alma del pío una muchacha virgen[3], de 15 años y que se describe como de gran belleza, para el impío será una vieja o una prostituta. A esta joven la acompaña un bóvida blanco (quizá el alma del Toro) según el Gran Bundahišn y el Zādspram.

La daēnā acompaña el alma cuando tiene que atravesar el Paso de Cinuuat (cinnuatō.pәrәtu). Este paso se hace ancho y permite pasar al Paraíso, y es aquí donde se encuentra la balanza del dios de la justicia, Rašnu, según el Gran Bundahišn el fulcro se encuentra en la cima de la justicia, uno de los extremos del paso y cada uno de los platillos en la cima del Monte Harburz, uno en el sur y otro en el norte. El orden también se manifiesta en esta prueba, ya que no será el valor de las correctas acciones sobre las incorrectas la que decida o no el destino del alma, pues la balanza ha de quedar en equilibrio, no más ni tampoco menos.

6. El saošiiaṇt

El saošiiaṇt significa “salvador, mesías” y es el protagonista de la batalla final y del Frašegird o “Cumplimiento de la Maravilla”.

Y 34.13:
         (Muéstranos), Ahura, el camino que tú me dijiste que era el camino del Buen Pensamiento, (el camino) bien construido por el que marchan las daēnā de los saošiiaṇt con la Verdad, hacia la recompensa que tú concedes a los generosos, Mazdā, y de la cual tú eres el único dador.

Los frašō.carətar  o “cumplidores de la Maravilla”, (Yt 13.17, Y 24.5,) son hombres no nacidos aún y a los que se les atribuye una naturaleza guerrera (Yt 13.38).

En el Avesta reciente: el Yašt 19 se nos dice que en los últimos tres mil años culminará con la aparición de un hijo de Zaraθuštra actuando como saošiiaṇt, al que dará a luz una virgen. Aunque esta historia no se cuenta como tal en el Avesta, sí tenemos bastantes indicios de la existencia en él de una visión de la historia del mundo y de un relato escatológico coincidente en algunos puntos con el relato sasánida y postsasánida.

En la literatura pahlaví se multiplican los textos en los que se reflejan los acontecimientos del final de los tiempos, como el Zand ī Wahman Yašt  o el Ayādgar ī āmāspīg.

Es en este punto donde comienza uno de los acontecimientos finales de mayor trascendencia: la resurrección corpórea de los muertos, que en pahlaví se conoce como rist-āxez "resurrección de los muertos" o tan ī pasēn "cuerpo futuro". Finalmente se enfrentarán directamente Sraoša con Āzi, y Ahura Mazdā con Aŋra Mainiiu (WZs  44.33-45).

La resurrección de los muertos se concibe como un proceso paralelo al de creación. La resurrección corpórea del hombre es paralela a la creación del Universo a partir del gigante, (GrBd 34.5): "Pues en ese tiempo sacaré los huesos a partir del espíritu de la tierra, la sangre del agua, el pelo de las plantas, el hálito vital del viento, como (ocurrió) en la creación primordial. "

La resurrección se presenta también como resultado de un gran sacrificio, paralelo al sacrificio creador de Ahura Mazdā  que tuvo lugar cuando la revelación de la religión a Zaraθuštra, y también al que realizó Yima para volver inmortales a los hombres.



CONCLUSION

Cuando nos encontramos ante el zoroastrismo o ante cualquier otra tradición ajena a nuestra cultura europea de historiografía lineal, nos enfrentamos ante un distinto concepto del mundo, de su relación con él y del suceder de las cosas: el tiempo cíclico, o si se prefiere “el eterno retorno”. En este discurso, absolutamente otro, el hombre y todo lo que hay en este mundo no hace mas que ser testimonio y/o sujeto de epifanía de una renovación ab infinitum, de un hecho arquetípico manifestado en las esferas de lo divino.

En el caso de las religiones podemos encontramos con tres momentos comunes a todas ellas: la época de los orígenes cuando el acceso a la fuente es aún directo, la época de las interpretaciones cuando falta la fuente, la época de la institucionalización. Ello dará pie a que en el ámbito de la “religión” encontremos dos aspectos normalmente enfrentados:

-       la religión : creencia o programación mas o menos descriptiva de una visión del mundo y por lo tanto de la sociedad, es y debe ser por tanto inmóvil en cuanto a su naturaleza dogmática

En el intento de un pueblo de entender el mundo que le rodea y los fenómenos que en él ocurren, nacen explicaciones que, de una manera mas sencilla o mas compleja, servirán de guía de referencia y/o de modelo para toda la comunidad a fin de favorecer su relación con el entorno o como estructura social.

Ludwig Geiger en su obra Civilisation des iraniens de l’est dans l’antiquité, indica que Zaraθuštra heredará de sus ancestros arios dos principios fundamentales: hay una ley en la naturaleza, hay un conflicto en la naturaleza. Estos principios se reflejarán en el enfrentamiento y triunfo último del bien sobre el mal, que como bien indicará el Doctor en Filosofía Mariá Corbí a lo largo de su obra, es uno de los rasgos más característicos de las culturas y sociedades ganaderas.

-       la espiritualidad: dinámica y viva

Pero también habrá elementos en común entre las culturas, son esos símbolos universales que aluden a hechos por los que el ser humano pasará ineludiblemente, por el nacimiento y la muerte, las dos grandes realidades a las que el ser humano se enfrenta en el alba y en el ocaso de su vida y el tránsito de una a otra.

Y es como se enfrenta el ser humano a estas realidades como enriquece y hace adulta su experiencia vivencial.

La espiritualidad es ante todo una experiencia personal y por lo tanto va de la mano de la vida que es dinámica, las diversas vivencias de esta no pueden emplearse como pretexto para menospreciar el valor de la misma, mas bien al contrario, la enriquece y le da ese punto de originalidad que hace única y característica a cada tradición espiritual.

El rito es una acción y es un proceso, como señalará E. Durkheim en términos colectivos implicará: solidaridad, cohesión, sentido de pertenencia en el universo simbólico-cultural. Que deberán ser re-actualizados por el mito y el sistema ritual reglado naturalmente, pues de lo contrario se iría contra el orden de la naturaleza, reglado, porque  no solo se ha de mantener el orden cósmico sino también el social y el psicológico. Su repercusión es colectiva pero también individual.

Así para que el rito se cumpla, el hombre ha de llevar a cabo, normalmente en colectividad, el ritual, acto donde todos participan activa o pasivamente del momento sacro. El colectivo además entre así en “comunión” y se acentúa su unión como “ecclesia” o cuerpo universal.

El gran sabio y poeta de la mística persa Yalâl-ud-Dîn Rumî (siglo XIII) escribirá:

“El hombre es misterio, y es Dios quien es su misterio, situado en el centro de la creación, como un istmo entre la luz y la obscuridad, sentado en el umbral de dos mundos.”[4]

Ahura Mazdā y Druj-Ahreman dos aspectos del mismo ser primordial como dirá el Dr. Martin Haug. Y el hombre se sitúa en medio de todo ello, ante la responsabilidad del libre arbitrio, su frauuai eligió materializarse para luchar contra Aŋra Mainiiu pero su daēnā es corresponsable de esa elección y de ella dependerá que camino seguir.  

Jacques Duchesne-Guillemin dirá que Ahreman “ni existió nunca ni existirá”, el mal es una indeterminación esencial sobre la que decide activamente el hombre y es en el momento de la doble muerte, la sacrificial o simbólica y la física cuando la daēnā será su propia prueba y su propia recompensa en el puente de Cinuuat, donde cielo e infierno son acontecimientos del alma[5].




Bibliografía
-       A. Fox, Douglas, “Darkness and Light: The Zoroastrian View”, en Journal of the American Academy of Religions, Vol. 35, N. 2, pp. 129-137, 1967
-       Antón Pacheco, José Antonio, “Infierno y Paraíso en el mazdeísmo y en el Maniqueísmo”, en Infierno y Paraíso, el más allá en las tres culturas, cap. I, pp. 17-32, Biblioteca Nueva, Madrid, 2004
-       Boyce, Mary, “On the Antiquity of Zoroastrian Apocalyptic”, en Bulletin of the school of Oriental and African studies, University of London, Vol. 47, N.1, pp. 57-75, 1984
-       Cantera Glera, Alberto, “Una vision dualista del orígen del mundo: la cosmogonía zoroástrica” en Religions del Món Antic la Creación, pp. 137-160, Universitat de les Illes Balears, Palma, 2001
-       Cantera Glera, Alberto, Material de la asignatura Religiones pre-islámicas de la Universidad de Salamanca, 2009
-       Corbin, Henry, El hombre de luz en el sufismo iranio, Ediciones Siruela, Madrid, 2000
-       Gran Oliphant, Samuel, « Sanskrit dhénā = Avestan daenā = Lithuanian dainà », en Journal of the American Oriental Society, Vol. 32, N. 4, pp. 393-413, 1912
-       Iqbal, Mohammed, La métaphysique en Perse, Sindbad, Actes Sud, 1996
-       Kak, Subhash, Vedic Elements in the Ancient Iranian Religion of Zarathushtra, The Adyar Library Bulletin, vol. 67, pp. 47-63, 2003
-       Lincoln, Bruce, “Pahlavi kirrēnīdan: Traces of Iranian Creation Mythology”, en Journal of the American Oriental Society, Vol. 117, n. 4 pp. 681-685, 1997
-       Lincoln, Bruce, “The Indo-European Myth of Creation”, en History of Religions, Vol. 15, N. 2, pp. 121-145, 1975
-       Mole, M., « Rituel et eschatologie dans le mazdeisme » en Numen, Vol. 7, Fasc. 2, pp. 148-160, 1960
-       Pujol, Oscar, “El simbolismo del alfabeto sánscrito” en Las palabras del silencio. El lenguaje de la ausencia en las distintas tradiciones místicas, pp. 67-80, Trotta, Madrid, 2006
-       Pujol, Oscar, Diccionari Sànscrit-Català, Enciclopedia Catalana, 2006
-       Williams, Alan, “A strange account of the world’s origin: PRDd. XLVI”, en Acta Iranica, pp. 683-697, 1985


[1] como veremos que heredará el ritual del islam shi’i ismailí según H. Corbin  (pag. 134 Templo Sabeo e Ismailismo en Templo y Contemplación)

[2] Grant Oliphant, Samuel Sanskrit dhénā = Avestan daenā = Lithuanian dainà, pag. 395-396
[3] El símbolo femenino de nuestra propia conciencia, a la que acompañan algunos atributos característicos, como el ir acompañados de dos perros y llevar una corona, fue introducido por Mani en la visión maniquea del Más Allá.
[4] Rumî, Yalal-ud-Dîn, Mathnawî, la Quête de l’Absolu, traducción Eva de Vitray-Meyerovitch y Djamchi Mortazavi, Éditions du Rocher, 2004
[5] Corbin, H., El hombre de luz en el sufismo iranio, pp. 24

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