sábado, 10 de marzo de 2012

Reflexiones sobre el Sutra del Corazón


"Avalokitesvara, el bodhisattva de la verdadera libertad a través de la práctica profunda de la gran sabiduría comprende que los cinco agregados : cuerpo, materia-forma, percepción-sensación, pensamiento, actividad, y conciencia son solo vacío, Ku y gracias a esta comprensión ayuda a todos los que sufren.

Oh Shariputra los fenómenos no son diferentes del vacío, el vacío no es diferente de los fenómenos, la forma es vacío, el vacío es la forma los cinco agregados son igualmente vacío. Oh Shariputra todas las existencias son vacío, no hay nacimiento ni muerte, no hay pureza ni impureza, no hay crecimiento ni disminución, en el vacío no hay cuerpo-materia-forma ni percepción sensación, ni actividad ni conciencia, no hay ojos ni oídos ni nariz ni lengua, ni cuerpo ni mente, no hay color ni sonido ni olor ni sabor ni tacto ni pensamiento no hay conciencia visual ni conciencia auditiva, ni conciencia olfativa ni conciencia gustativa ni conciencia táctil ni conciencia de la conciencia ; no hay ignorancia ni no ignorancia, no hay vejez ni muerte ni extinción de la vejez y de la muerte no hay sufrimiento ni su causa ni su extinción ni vía que conduzca a su liberación no hay sabiduría ni obtención lo único que hay es mushotoku, nada que obtener.

Gracias a esta ilimitada sabiduría en el espíritu del bodhisattva no hay redes ni obstáculos ni causas de obstáculos no hay miedo ni temor ni causa de miedo y temor, su corazón libre de perturbaciones y de ilusiones y apegos llega a la última etapa de la vida el nirvana. La suprema serenidad.

Todos los budas del presente del pasado y del futuro gracias a esta gran e ilimitada sabiduría han obtenido la suprema liberación por eso hannya shingyo es el mantra universal, mantra más elevado el incomparable mantra que extingue todo tipo de sufrimiento, es la auténtica verdad sin error.

Gya tei, gya tei hara gya tei hara so gya tei boji sowaka

Id, Id, id juntos, id juntos más allá del más allá hasta la realización última, hasta la otra orilla del nirvana."



La enseñanza del Prajña Paramitah nos recuerda la inconmensurabilidad e inefabilidad del proyecto de la Vida. No permite nada independiente de él. A esa Realidad Absoluta se la llama sunyata («donde no hay percepción» en lengua sánscrita) o el Vacío; no por su vacuidad, sino porque su falta de límites es lo que en nuestra imperfecta percepción confundimos con la nada. Kumarajiva empleará la expresión Wu Yin, los «5 oscurecimientos» para los sentidos; por ello lo que creemos o describimos como: «lo que parece ser o creo ser», es solo una Realidad Relativa.

«Ante el buddha en profunda meditación, Avalokiteshvara entra en completa meditación». Es decir, cuando mi «Yo relativo» medita, lo hace al unísono mi «Yo absoluto» en su aspecto de com-pasión universal. No hay dualidad. Si dejamos de prestar atención a nuestros sentidos (incluida nuestra mente), meros agregados, no hay ni lo visto, ni lo oído, ni lo representado mentalmente. En la no-dualidad todo desaparece porque los límites que hemos fijado ya no existen, incluido nuestro «yo». Morimos sin haber muerto, el «ser» y el «no-ser» son posibles a la vez, y ese es el primer paso para entender que tampoco hay vía que buscar o seguir; sino que la vía está aquí y ahora (de hecho, en cada instante) en nosotros. Somos y no-somos porque al ego no se puede eliminar. ¿En la fusión absoluta, sin egos, seríamos conscientes de esa Realidad? ¿El ego es el precio a pagar para aprender esta lección?

Una vez aclarado que el ego no es mas que construcción, una vez resquebrajada esta coraza, la apertura gratuita, confiada, instintiva y sin límites —en suma, por generosidad/amor y no deseo— permite la «comprensión» de esa sabiduría que es nuestra absoluta y única naturaleza, que es luz y presencia absolutas. Comprensión que es nueva y vieja. Nueva y distinta cuando se despliega a la visión interna de cada persona, vieja, porque siempre ha estado allí.

Tras esa comprensión de una Realidad Absoluta, llega el Silencio, nuestro lenguaje se vuelve inútil e incapaz. Como decían los clásicos taoistas chinos: cuando olvidamos las palabras volvemos al origen «wu-ming», allá donde no existen los nombres. Y es que las formas tienen entidad porque con el lenguaje les damos un vehículo en el que sostenerse. Las formas dependerán siempre del ser viviente y sus necesidades y nuestro sistema de comunicación, el lenguaje, al intentar explicar lo «no-construido», lo reduce y adecua a nuestras propias limitaciones.

Al pensar que somos mundos individuales nos creemos nuestras propias necesidades, pero las expectativas no pueden cumplirse ya que son reducciones que intentan tener existencia propia fuera de la misma Existencia; por ello hay dukha: insatisfacción, sufrimiento, y miedo a no conseguir nuestros deseos, cosas irreales al fin y al cabo. Cuando uno alcanza a liberarse de ese ofuscamiento es a lo que se llama Nirvana.

 
Autor: Maris Stella Morales

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