jueves, 2 de enero de 2014

Quise ser... una mirada con cariño a la infancia


«Aquí estoy, viajando entre los millones de estrellas por fin. ¿Hacia qué nuevos mundos nuestro espíritu de aventura nos llevará? El destino está escrito; para nosotros, la tripulación de la nave Némesis, ya no hay marcha atrás...»

Sí, efectivamente, lo habéis adivinado, me hubiera gustado ser un viajero espacial, no un astronauta cualquiera; sino un peregrino al encuentro de nuevos mundos. Seguramente se debió a que siempre he sido una gran fan de la serie Star Trek pero también porque amo el mar desde mi infancia. ¿Y acaso el espacio no es un océano también? Algo más grande, sí, pero igual de fascinante y al mismo tiempo estremecedor.

Y es que, cuando niña (y probablemente esto ocurría y aún ocurre en todos los niños), la frágil línea entre el mundo real y el imaginario a menudo desaparecía.

Cuántas veces aún hoy en día cuando un recuerdo viene a mi memoria me asalta la duda de si fue algo que pasó en realidad o simplemente una de mis aventuras imaginarias. ¿Cómo saberlo? Es como cuando intento recordar quien era aquella «amiga invisible» con la que tanto tiempo pasé jugando. ¿Cómo saberlo, si para mí era real?

Pero ¡qué más da! Ilusión o realidad, mis aventuras imaginarias, espaciales o no, dieron emoción a mi vida, fui quien quise ser, viajé a lugares donde nadie había estado antes, dibujé el universo con colores y formas nunca vistos, sin límites ni impedimentos, antes de que al llegar a la edad adulta, la «realidad» se impusiera, las responsabilidades llegaran y con ello, la necesidad de «poner los pies en el suelo» y de ver las cosas «tal como son», pues todo tiene su tiempo...


El célebre escritor Lewis Carroll escribió «No puedo volver al ayer, porque ya soy una persona diferente», dicho esto y mientras no llegue ese momento, os animo a seguir explorando, os animo a atravesar el espejo como hizo Alicia siguiendo al conejo blanco del País de las Maravillas, antes de que llegue el día en que quizá tengáis que regresar para ya no poder volver.

En cuanto a mí, de vez en cuando por las noches, frente a la ventana de mi casa al mirar las estrellas, dejo vía libre a esa niña que aún vive en mi interior y me lanzo como Wendy tras mi Peter Pan personal ...al fin y al cabo, no hubo quien dijo que, al fin y al cabo, todo era ilusión?



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