domingo, 28 de junio de 2026

DŌ (道) O LOS MULTIPLES CAMINOS EN JAPON

 Cap. I - Kōdō 香道



Todos en algún momento hemos oído hablar del Judō (), del Aikidō (合気), del Kyūdō (), del Dōkyo () la Vía de la doctrina o Taoismo o del Shintō () la Vía de los dioses; pero quizá no tanto del Chadō (también pronunciado Sadō) o Ceremonia del Té, del Kadō () arte en el que se cortan ramas y flores de las cuatro estaciones y se disponen en jarrones para expresar y apreciar y contemplar la belleza de su forma y ya no digamos del Kōdō  (o Vía del Incienso).

Del Chadō 茶道y Chanoyü 茶の湯, escribiré más adelante pues reúne varias de estas enseñanzas y prácticas; así que hoy les hablaré del Kōdō.

En primer lugar, aclarar el significado del término (). En japonés significa «camino», «sendero» o «vía». Procede del mismo carácter chino Tao/Dao del taoísmo y representa la búsqueda de la superación personal y el crecimiento espiritual a través de la práctica constante de una disciplina o arte. Transformar la técnica en una actitud y una visión de la vida bajo el aspecto filosófico y ético, ir más allá de la simple acción o técnica.

Así pues, el Kōdō es una práctica realizada como un camino o método de perfeccionamiento y aprendizaje a través del incienso, donde se lleva a cabo con meticulosa atención, una ceremonia muy ritualizada que podría llevar a compararla con el Chanoyü; sin embargo, como dirá el maestro de Kōdō, Souhitsu Isshiken Hachiya(1): El sado implica actos tangibles como beber y comer, que están estrechamente relacionados con la vida diaria. En cambio, en el kodo, el acto de 'escuchar fragancias' (monko) es una experiencia extraordinaria y trascendente. [Entrevista publicada en la revista digital Tokyo, Timeless Temptations en Octubre 2025]

Orígenes

Parece ser que se introdujo de China a Japón en el s. VI d.C. en el período Asuka. Según un fragmento del Nihon Shoki(2), un gran trozo de madera de agar llegó a la isla de Awaji, al arrojarlo la gente a la hoguera, surgió un delicioso aroma. La gente decidió rescatar la madera y la llevaron a la corte imperial como ofrenda.

En la época Nara se usó para purificar el ambiente durante las ceremonias religiosas, más tarde el monje Ganjin fundador del tempo Tōshōdai-ji de Nara, trajo de China en el año 753 nuevas técnicas de fusión de aromas y el incienso paso también a ser utilizado en los hogares. El Kunpu Ryuryaku (Breve historia del incienso), una obra de referencia japonesa medieval, lo identifica como el originador de la tradición de la combinación de inciensos o takimono ( 薫物/たきもの)

Las seis recetas clásicas de takimono que se volvieron canónicas en Japón, conocidas como los «Seis Aromas» o rokusha, corresponden a las seis estaciones del calendario tradicional: flor de ciruelo para la primavera temprana, hoja de loto para el verano, hojas otoñales para el otoño, crisantemo para el invierno temprano, hojas caídas para el invierno profundo y un incienso negro llamado kurobou para el Año Nuevo.




domingo, 24 de mayo de 2026

CATÁBASIS : EL TRÁNSITO A LA ETERNIDAD - ZARAGOZA 30 DE MAYO 2026





El tránsito a la eternidad 

Hay viajes que no se miden en kilómetros, sino en la profundidad del alma. En el marco del Festival Jotapon, el grupo Fukkatsu os invita a ser testigos de "Catábasis: el tránsito a la eternidad", un rito escénico donde la música ancestral y el movimiento se entrelazan para narrar el viaje eterno hacia las profundidades del ser.

Catábasis representa el tránsito del alma por el inframundo. A través de una atmósfera mística, la obra nos sumerge en la oscuridad para recordarnos que solo tras enfrentar nuestras sombras es posible el renacimiento. Una fusión orgánica de palabra, danza y música que conectan la tierra con lo divino.

El Elenco de este viaje:
En la voz Luis Trébol, narrador y rapsoda de los mitos.

Creadores de la atmósfera sonora,  Antonio Ríos y Carlos Díez, interpretan al shakuhachi, el kaval y la flauta de hueso, así como percusión y otros instrumentos de acompañamiento.

Danza interpretativa de Gonzalo Catalinas y Ligia Gomadri, quienes ponen piel a lo invisible.

Contaremos, además, con la interpretación de Albert Miras y Daniel Cristóbal del Grupo Kamidaiko en la percusión y la profundidad en las cuerdas de Zeynep Yamaner al violonchelo.


Centro Cívico Distrito 14 (La Jota)
Pza. La Albada, 3
Zaragoza

Horario: 18 h.
Entrada: Gratuita hasta completar aforo

sábado, 11 de abril de 2026

ISABELLA BIRD, CRÓNICAS DE UNA VIAJERA DEL SIGLO XIX EN JAPÓN


VIAJAR: La palabra viaje en español procede de latín VIATICUM, sustento o provisión para el camino, y como "camino" podemos referirnos a ir de un lugar a otro, así como a nuestra propia ruta de viaje o itinerario de vida.

Cuando viajas, conoces nuevas tierras, nuevas culturas, nueva gente, nuevas maneras de ver el mundo: es decir, implica conocimiento. Y para ello has de ir con la mente y la mirada limpias, sin prejuicios ni preconceptos, preparado para dejarte sorprender y estimular. Piensa que ese "otro" extraño, exótico, etc. eres tú también cuando es el "otro" el que te mira.

En un mundo en el que viajar ha pasado a ser acumular países en tu anecdotario a base de selfies, quiere decir que, probablemente ya no se sabe viajar. 

Este apartado tratará de cómo se ha interpretado y vivido Japón a través de las narraciones de auténticos viajeros.


ISABELLA BIRD, CRÓNICAS DE UNA VIAJERA DEL SIGLO XIX EN JAPÓN



Isabella Bird, escritora, naturalista y fotógrafa británica, exploró en solitario las zonas rurales del norte de la isla principal de Japón en 1878, un momento en el que la región era todavía era ampliamente desconocida. 

DE KASUKABE A NIKKÔ 

Un Coolie enferma — Vestimenta del campesino — Variedades en la trilla — La yadoya Tochigi — Aldeas agrícolas — Una hermosa región

A las siete de la mañana siguiente se comió el arroz, la habitación tan vacía como si nunca hubiera estado ocupada, la factura de 80 sen (yenes) pagada, el jefe de la casa y los sirvientes con muchos sayo naras, o despedidas, se habían postrado, y estábamos en los kurumas a trote rápido. En la primera parada, mi portador, una criatura amable y de buen carácter, pero absolutamente horrible, sufrió dolor y vómitos, debido a que, según dijo, había bebido el agua mala de Kasukabé, y se quedó atrás. Me agradó mucho la honestidad e independencia en que proporcionaba un sustituto, cumpliendo estrictamente su trato y sin pedir ninguna propina por su enfermedad. Había sido tan amable y servicial que me entristeció dejarle allí enfermo, — solo un coolie, sin duda, solo un átomo entre los 84.000.000 del Imperio, pero no menos valioso para nuestro Padre celestial que cualquier otro.

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