El propósito de este trabajo es demostrar que el prólogo de los Essais de Montaigne puede considerarse como una declaración de intensiones literarias y señalar los rasgos humanistas que recoge, comparándolo a su vez, con el prólogo de Le Chevalier de la Charrette.
Premisas
A la hora de comparar dos cosas, ha de cumplirse un requisito lógico aunque suene redundante, y es que ambas han de ser comparables. En este caso estamos hablando de una obra del siglo XII, como es Le Chevalier de la Charrette y de otra del siglo XVI, los Essais. No podemos obviar que el contexto histórico y cultural de ambos autores europeos sufrió cambios a lo largo de estos cuatro siglos. La definición de la realidad será objeto de discusión y reflexión modificándose a la par que el lenguaje, pasando de una visión mítica y por lo tanto, simbólica y feudal, a otra mas racionalista y que en poco más de un siglo, desembocará hacia el final de un sistema y una revalorización de la persona ya no como componente de un grupo sino como individuo.
No obstante, y a pesar de que las motivaciones de ambos autores no sean las mismas, si que podemos encontrar un rasgo común entre ambos escritos: la preocupación por el ser humano. Por una parte, la salvación de la humanidad a través del sacrificio personal inspirado en una cristología teñida a su vez de la mitología celta, como es el caso de Lancelot y por la otra parte, un renovado interés en la naturaleza del individuo a través del auto-conocimiento crítico que acabará conduciéndonos hacia una verdad libre de artificios y prejuicios representado por Montaigne.





