jueves, 25 de abril de 2019

El director de teatro Peter Brook, Premio Princesa de Asturias


                       
   
   
       
       
       
       
            Peter Brook, Premio Princesa de Asturias de las Artes

Más que merecido premio para un gran director de teatro, Peter Brook, nunca olvidaré la representación que dirigió en Barcelona sobre la vida del gran sabio de Mali, Tierno Bokar, y su concepto de teatro desnudo. Todo espacio físico o temporal puede dejar de ser un espacio cualquiera para adquirir peso y profundidad e incluso (diría yo) convertirse en "sagrado".

Y es que hace muchos años en un curso de introducción al teatro experimental, realizando un trabajo corporal en medio de una sala desnuda, aprendí que el "eco" del movimiento que habíamos realizado se mantenía aún vivo unos segundos en el espacio, cuando todo gesto había ya cesado; así pues quizá, como leí en la obra "El sentido de la Unidad" de Nader Ardalan y Laleh Bakhtiar, el tiempo es la superposición de diferentes y sucesivos espacios o "ecos" de movimiento.

Os dejo link a su libro "El espacio vacío" excelente texto sobre el espacio en el teatro y otras cosas..

viernes, 19 de abril de 2019

SOBRE EL "DIÁLOGO" SEGÚN RAIMON PANIKKAR





[…] en este sentido el diálogo tiene un significado propio y no es posible hacerlo ineficaz o abusar de él como si se tratase de un tipo de estrategia para el proselitismo. El diálogo requiere de por si una especie de conversión interior y no puede ser un medio para atraer al otro a nuestro punto de vista. Busco la verdad e, incluso, puedo creer haber encontrado la verdad en mi religión. Pero no soy el único que busca la verdad.
[…]
El hombre es homo loquens. El lenguaje es nuestro don y hablar nuestra misión. Pero las palabras humanas son algo más que simples señales de nuestro ser o signos para expresar nuestros conceptos. El mundo es un universo simbólico y el lenguaje es el órgano humano principal para participar en la viva realidad simbólica de este universo.
[…]

EL DIÁLOGO ESTÁ VEHICULADO POR EL «LOGOS»

No hay palabra efectiva sin la quarternitas siguiente: quien habla, a quien se habla, de quién se habla y a través de qué se habla – es decir: sin emisor, receptor, mensaje y medium.

Una palabra es un sonido emitido hacia uno que escucha, para alguien, sobre alguna cosa. Se podría decir: sujeto, objeto, contenido y significado, o bien: hombre, consciencia, idea y tema.  Queremos concentrarnos aquí en el aspecto intelectual del logos.

El diálogo es una actividad del logos humano. Tiene que ver con las ideas, los pensamientos, las interpretaciones, las doctrinas, las visiones y las intuiciones. Cada uno de nosotros es, de manera más o menos consciente, el vehículo de toda una tradición, el portador de un mundo entero. El dialogo hace que todo ello sea explicito, para quien es capaz de captarlo. No solo expresamos nuestras ideas, ni explicamos simplemente lo que ha ocurrido. El diálogo auténtico lleva en sí el peso y la dignidad de la tradición del que habla. En el diálogo expreso mis pensamientos, pero estos pensamientos, aunque sean pensados por mí, revelan un pasado y un ámbito del cual soy muy poco consciente. Mi interlocutor descubre que vivo y hablo con presupuestos tácitos. Y nuestro hablar revela también lo que no se dice. Cuando el anciano acaba su discurso en el palaver de un poblado africano, el jefe dice: «¡hemos comprendido tanto lo que has dicho como lo que no has dicho!»

En este punto tendríamos que poner muy en relieve el hecho de que ningún diálogo auténtico puede prescindir del esfuerzo del concepto (Anstrengung des Begriffes) de Hegel. No podemos sacrificar la inteligibilidad de las cosas sobre las que estamos tratando. Seria irresponsable implicarse en el diálogo o sobre cualquier visión religiosa sin conocerla suficientemente. No puede haber, por ejemplo, un diálogo provechoso sobre Dios, karman o śūnyatā si nos limitamos a partir de caricaturas ridículas de estas nociones. Pronunciamos palabras, pero las palabras tienen su significado – e incluso su poder - 

…. Es “DUALOGO”…
El diálogo requiere el encuentro, y puede pedir también la confrontación de los dos logoi. “Duálogo” no quiere decir dos monólogos, sino confiar (sin condescendencia) al otro, ideas, pensamientos, intuiciones, experiencias – vidas- que realmente se encuentran, aunque provengan de fuente lejanas y puedan inclusive topar. Ello pide que el diálogo se lleve a término desde el comienzo en ambas direcciones. Querer comprender al otro representa únicamente la mitad de la plataforma para un dialogo autentico….

El Diálogo indispensable de Raimon Panikkar