“Las
pinturas de Chia no participan de la pintura “salvaje” deseosa de liberarse de
las normas artísticas, sino que son metáforas de la vida vivida en tu totalidad”
- Dieter Honisch[1]
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Sandro
Chia es
un artista italiano nacido en Florencia en 1946. Sigue estudios en el Instituto
de Arte Firenze y en la Academia de Bellas Artes de Florencia entre 1962 y
1969, tras un largo viaje por India,
Turquía y Europa realiza en 1971 realizará su primera exposición individual “L’ombra
e il suo doppio” (La sombra y su doble) donde Chia presentará varios
objetos iluminados por una fuente luminosa situada en el centro del espacio,
proyectando la sombra sobre paneles blancos apoyados en las paredes.
En sus primeros tiempos, su
trabajo se enmarcará en el arte conceptual defendiendo el lenguaje pictórico
implicando al espectador en el proceso final de la obra a través de su
percepción e interpretación; pasando con
el tiempo a la pintura figurativa.
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Actualmente es uno de los representantes
más importantes de la Transvanguardia italiana.
La Transvanguardia italiana:
Así como para los movimientos
modernistas, las antiguas formas, el antiguo lenguaje del arte clásico ya no era
suficiente para expresar la nueva realidad; el Post-modernismo, sin embargo, volverá
al figurativismo recuperando el legado que otros movimientos artísticos dejaran.
En Italia, este
movimiento vivirá distintas formas de expresión, el “Citacionismo” mas tarde la “Nuova
Maniera Italiana” y la “Transavanguardia”. El concepto definido por
Bonito Oliva[2]
como “Nomadismo del arte” nos conduce a través de
la idea del cambio continuo, a la idea de “precariedad”.
El nombre de Trans-Vanguardia
nos señala que se va “mas allá”, a un ideal donde el arte es enfocado
como la evolución interna del artista, el arte escapa a la demanda del mercado,
el arte es buscar lo imposible. Dentro del movimiento post-modernista se adquiere la consciencia de la “desilusión”,
como dirá Chia[3], no tanto
en su sentido negativo, de impotencia emotiva, sino mas bien en la toma de
consciencia de que existen “limites”, a nivel social, conceptual, etc.
En la segunda mitad de los '70, en cambio, el arte de la transavanguardia,
practicado en Italia por Chia, Clemente, Cucchi, De Maria y Paladino, retoma la
manualidad utilizando todos los medios y lenguajes posibles, “vuelven a descubrir la posibilidad de evidenciar
la obra mediante la presentación de una imagen que es al mismo tiempo un enigma
y una solución”[4]
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En
una entrevista realizada por la RAI 1 en el 2004, Chia explica que visita los
museos solo para ver un cuadro concreto, su investigación es para “capturar,
robar” información de aquello que cree haber comprendido de la obra.
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| Ecce Homo
1995
oleo en canvas 28 x 22 cm |
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| El nacimiento de la Transvanguardia
1995
120 x 116 cmoleo en canvas |
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| Madre e Hijo en azul
1990-91
160 x 130cmoleo en canvas |
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“No creo en la historia del
arte rectilínea, si voy a ver a Rafael ese Rafael está en el futuro, pues desde
que tomé un taxi hasta que llegué al museo el tiempo que ha pasado hasta llegar
a este cuadro lo enmarca en el futuro”. La contextualización histórica del
artista no le interesa tanto, le apasiona lo que el artista fue capaz de hacer
con los elementos de que disponía en su tiempo.
“Zarathustra
no quiere perder nada del pasado de la humanidad, quiere poner todo en el
crisol" (F. Nietzsche).[5]
Este es el milagro que le
interesa. La enfermedad de crear imágenes, incluso en Cezanne, el artista con
menos talento de su generación en opinión de Chia, encontraremos la grandeza de
su obra, es la voluntad de crear la imagen lo que le impulsa.
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| Sin título 2001 resina y mosaico 44.5x49x23 cm |
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| Sin título 2001 oleo en canvas110 x 80 cm |
Para Chia el acto del artista
es una experiencia espiritual. La
espiritualidad es la materia, el impasto[6] del trabajo,
es la referencia que nos indica que hemos pasado al territorio oscuro e
incierto, de capturar la calidad de la imagen de un zapato viejo, de un pez,
etc.
La experiencia espiritual tiene
lugar en el instante en que se dan en el espacio de la conciencia la ilusión, la
alegría de pensar haber conseguido plasmar la imagen y el reconocimiento de que
no era mas que una ilusión. Hace falta practicar el riesgo de lo imposible,
enfrentarse al monstruo, creer haberlo conseguido y luego darse cuenta que solo
es un espacio en tu mente, “que Dios sea puesto en duda, como yo pongo en
duda mi talento, es mas importante que practicar la religión” afirmará
Chia. Esta duda es la que da mas libertad al artista para crear, porque nada
será garantía de nada. No hay posibilidad para el cálculo, para el
estancamiento, el camino estará siempre abierto a la intuición.
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“Hace falta practicar el
riesgo de lo imposible, enfrentarse al monstruo”
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“Cada cosa mental tiene un
espacio interior que se pierde en las tinieblas. La escritura intenta dialogar
con la figura que se mantiene en la lejanía, en la oscuridad. O nos da la
ilusión de mantenerse así. Por mucho tiempo se ha creído que aquel “allá” se
encontraba en un mas allá mientras sin embargo se encuentra “aquí”. …. Quien escribe, o quien, ve alzarse su
sombra, la ve avanzar, retroceder, perderse. Pero es su sombra? O solamente su
doble? El Yo no es nada hasta que no se refleja en el Tú, pero en este
encuentro el Tú cancela el Yo porque sobre él el silencio tiene ventaja….la
lengua trae a la página la presencia esencial del tú como si, vacía y blanca,
la superficie reflejase como un espejo el paraíso perdido de la unidad.”
(Bernard Nöel)[7]
Chia buscará fondos oníricos, sus personajes, masculinos en su mayoría, son
representados en un mundo de ilusión, donde color y sombra se encuentra:
bosques, cuevas,…, donde el personaje, héroe de la narración, casi siempre
viajero solitario, se encuentra en su odisea personal en busca de la luz.
La obra de Chia, abarca no
solo la pintura, sino también la escultura (trabajos en bronce), mosaicos y
grabados que él mismo imprime y edita.
Actualmente vive y trabajo
entre Italia y los E.E.U.U.
Bibliografía:
- “La postmodernitat a Europa i als E.E.U.U.
1985-1990”: texto facilitado por el consultor
-
Morley, David. “El postmodernisme, una guia
bàsica”, a James Curran, David Morley i Valerie Walkerdine (1998). Estudios
culturales y comunicación. Barcelona. Padiós. Col. Paidós Comunicación 90,
pags. 85-107
Webgrafía:
-
Energie Comuni, Il portale della Provincia di Roma (http://www.provincia.rm.it/siti_esterni/metropolis1/10.html)
-
http://www.sandrochia.com/
[1] Director de la Neuen
Nationalgalerie de Berlin. Referencia encontrada en http://www.sandrochia.com/LAY_ReferenceBiography.html
[2] Reconocido crítico de arte nacido en Palermo (1939), conocido como el
padre teórico del movimiento Transvanguardista italiano.
[3] Entrevista de la RAI 1 el 2004 (http://www.sandrochia.com/)
[4] “La Transvanguardia italiana”, Achille Bonito Oliva con ocasión de una exposición organizada por el Museo
de Arte Contemporáneo de la universidad de Chile, Octubre/Noviembre 2003 (http://www.mac.uchile.cl/exposiciones/transvanguardia/aboliva.html)
[5] “La Transvanguardia italiana”, Achille Bonito Oliva con ocasión de una exposición organizada por el Museo
de Arte Contemporáneo de la universidad de Chile, Octubre/Noviembre 2003 (http://www.mac.uchile.cl/exposiciones/transvanguardia/aboliva.html)
[6] El
grosor del cuerpo del pigmento que se extiende en una pintura, dejando que las
pinceladas queden visibles en el canvas. (http://www.sitographics.com/dicciona/i.html)










1 comentario:
del momento no se mucho del tema pero puedo decir que los textos asta me emocionaron ante lo que creo que se me fue compartido , muchas grcias
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