miércoles, 29 de abril de 2020

Apuntes sobre la caligrafía china - Parte II


  1. Introducción geográfica y diversidad étnica y lingüística


Algunos datos básicos sobre la lengua

  Ø  El país se divide en 23 provincias, 5 regiones autónomas, 4 municipios bajo jurisdicción central (o municipalidades), y 2 regiones administrativas especiales.

  Ø  56 etnias confirmadas

  Ø  8 grupos lingüísticos distintos. Además del chino mandarín o Hàn Yŭ, hablado por 850 millones de personas, otros idiomas relevantes por importancia demográfica son: el idioma Wu (77 millones), el idioma Min (70 millones) y el idioma Cantonés (71 millones en el mundo). El cantonés estándar se mantiene como una de las lenguas oficiales de Hong Kong (junto con el inglés) y de Macao (junto con el portugués). El idioma Min (60 millones) propio del sur, parte del grupo lingüístico Min, es ampliamente hablado en el sur de Fujian, Taiwán y el Sureste de Asiático.





2. Contexto histórico y filosófico

Tanto el Dàoísmo como el Confucionismo se basan en el concepto de Dào, como camino y forma en que las cosas se suceden, en armonía entre unas y otras. Según el pensamiento de Kong Fu Zi, el dào se consigue gracias a la virtud y al estudio, virtud en las relaciones de las cosas y en las relaciones entre los seres humanos. Unas relaciones que también se encuentran jerarquizadas.

Para el Dàoísmo, el dào es el hecho mismo de estar en el camino, sin fin u objetivo. La diferencia entre ambos radica en el justo equilibrio (zhōng), así como el confucionismo valora «el medio», es decir, el lugar que ocupa cada cosa y el Dàoísmo valora «el centro mismo», es decir, el origen.

En una época teñida de violencia, (recordemos que se encuentran en plena época de los Reinos Combatientes 475 aC – 221 aC), el Dàoísmo enseñaba que, ya que la fuerza acaba siempre volviéndose contra sí misma, siempre es preferible la «no acción» o «sin acción» (wú wéi 無為); o dicho en otras palabras, dejar reflejar en uno mismo el devenir de la naturaleza sin forzarla; por su parte para el confucianismo, la moralidad (sin connotaciones religiosas) es la medida a través de la cual las acciones se justifican como buenas o malas mientras que el Dàoísmo ni justifica ni no justifica, ya  que la moralidad puede ser utilizada hipócritamente para justificar actos negativos.

Desde el siglo IV a.C. las enseñanzas de los maestros Kong (Confucio), Zhuang Zi y Lao Zi marcarán profundamente el pensamiento chino. Del confucianismo surgirá la importancia didáctica de la poesía y, por ende, el uso de la caligrafía, como expresión de los sentimientos, «Corazón correcto, pincel correcto». Por otra parte, el Dàoísmo acercará el artista a la naturaleza en búsqueda de la armonía y equilibrio de esta.

En cuanto al buddhismo, introducido en China en el s. III-VI dC por Boddhidharma según cuenta la tradición, y en plena crisis de sistemas y valores, arraigará en el pensamiento chino tras una división entre buddhismo del norte de China y buddhismo del sur de China, bajo la forma llamada chán, aportando un nuevo modo de concebir la existencia. En el ámbito artístico —a parte de la representación pictórica devocional—, la idea de vacuidad o vacío (en su lenguaje poético) será entendida por los poetas como la inspiración fulgurante.