jueves, 31 de marzo de 2011

Madame Bovary y Du coté de chez Swann, un trabajo comparativo


El propósito de este trabajo es intentar entender qué representaba para Flaubert la novela como obra artística a partir de la lectura de Madame Bovary y compararla con la obra de Proust Du coté de chez Swann.

La realidad  varía según quién la observa; así un mismo paisaje o un personaje podrán ser interpretados de diferente manera si lo pinta un impresionista, un surrealista o un cubista. En literatura nos encontramos ante el mismo fenómeno. Según Mihail Bakhtin, la novela es una

«…obra de ficción, no histórica, en prosa, de más de 35.000 palabras, que crea un mundo cerrado (que atrapa al lector por su interés) a imagen de la vida (se inventa un mundo imaginario parecido al mundo real pero no pretende ser éste» (1) .

El Realismo como corriente artística del siglo XIX pretenderá sin embargo, describir la vida real, acercarla al lector y criticar las injusticias de la misma. Pretenderá hacer un retrato de la vida cotidiana y de sus protagonistas revalorizándolos.

En este sentido, Madame Bovary constituirá un doble desafío para Flaubert:, construir un lenguaje que sin dejar de ser prosa adquiera la belleza de la poesía, cosa que consigue sin lugar a dudas:

«Le lendemain, Charles alla s’asseoir sur le banc, dans la tonnelle. Des jours passaient par le treillis ; les feuilles de vigne dessinaient leurs ombres sur le sable, le jasmin embaumait, le ciel était bleu, des cantharides bourdonnaient autour des lis en fleur, et Charles suffoquait comme un adolescent sous les vagues effluves amoureux qui gonflaient son cœur chagrin. »

Y por otra parte, hablar por boca de una mujer, lo que implica intentar penetrar en la psicología femenina de su tiempo. El intento es un tour de force, reflejar la difícil situación de las mujeres en una sociedad donde además de las diferencias entre las clases sociales también ha de vivir la casi anulación de lo femenino. Ciertamente, no le será fácil y como escribirá en su carta a Louise Colet del 26 de agosto de 1853 :

« …La Bovary, qui aura été pour moi un exercice excellent, me sera peut-être funeste ensuite comme réaction, car j’en aurai pris (ceci est faible et imbécile) un dégoût extrême des sujets à milieu commun. C’est pour ça que j’ai tant de mal à écrire ce livre. Il me faut de grands efforts pour m’imaginer mes personnages et puis pour les faire parler, car ils me répugnent profondément. »

A pesar de todo, y aunque no pierde el dominio de toda la trama como narrador, Flaubert consigue que los pensamientos de Emma pasen a ser protagonistas.

Esta es una mujer que vive a través de un mundo imaginario fruto de sus lecturas de juventud y que se niega a aceptar vivir la vida misma. Ese constante rechazo será el motivo de su decisión final, la de suicidarse, ya que la realidad nunca será como ella había creado en su imaginación. La culpa no es ni de su marido ni de la sociedad, sino seguramente de su propia incapacidad e inmadurez en aceptar vivir su propia vida. Como dirá Flaubert, « le futur nous torture et le passé nous enchaîne. Voici pourquoi le présent nous échappe. »

Flaubert recrea cada detalle sin perder el hilo conductor, volviendo a citar algunas líneas de la carta a Louise Colet: «les perles composent le collier, mais c’est le fil qui fait le collier». Recrea las escenas como el cronista relata un acontecimiento real. Tan real que captará las miserias de la clase burguesa francesa causando el escándalo de los moralistas de la época más que nada, porque hacía hablar a una mujer y principalmente porque al escribir sobre Emma, hacía pública una relación adúltera que, para la costumbre de la época, hubiera tenido que permanecer oculta a los ojos de la gente de bien.

Proust, sin embargo, consigue una escritura que no es de una simple belleza poética, sino que resulta onírica, toda la narración consta de imágenes que se suceden como nuevas pinceladas, son como esas escenas que nos trae nuestra memoria a la mente, pero que resultan ser más intensos de lo que lo fueron en la realidad. Proust tiene una ventaja respecto a Flaubert, y es que no habla en boca de otro, sino sobre sí mismo. A través del recuerdo de su infancia, en un viaje retrospectivo, nos conduce por un proceso de purificación interior volviendo a la mirada inocente de la niñez en búsqueda de su yo verdadero, enriqueciendo la obra y convirtiéndola en algo más que una novela .

Ambos reflejan las luces y las sombras de su sociedad y su tiempo, pero mientras que Flaubert lo manifiesta hacia afuera, Proust nos hace interiorizar la experiencia. Mientras Flaubert hace un retrato realista, Proust hace un retrato impresionista. El primero se lanza a nadar mar adentro como escribirá a su amigo Maxime du Camp: “«Moi, je ne cherche pas le port, mais la haute mer”»(2) , Proust describe los estados del alma, se sumerge en las aguas hacia el fondo. Como Proust, escribirá «lo que se trata de hacer salir, mediante la memoria, es nuestros sentimientos, nuestras pasiones, es decir las pasiones, los sentimientos de todos» (3) .

Por último, y como apunte anecdótico, es curioso observar las coincidencias biográficas de Flaubert y Proust, ambos hijos de médicos y con una salud frágil. En cierta manera, sus obras están llenas de toda la fuerza e intensidad de las que carecían sus cuerpos.





Bibliografía :

- Flaubert, Gustave, Madame Bovary, Edition Conard, 1910, fuente: http://fr.wikisource.org/wiki/Madame_Bovary_-_Premi%C3%A8re_partie

- Proust, Marcel, Du côté de chez Swann, University of Adelaide Library Electronic Texts Collection, 2003 fuente : http://ebooks.adelaide.edu.au/p/proust/marcel/p96d/chapter1.html

- D´Ormesson, Jean, Une autre histoire de la littérature française, NiL éditions, París, 1997
 
(1) Bakhtin, Mikhail, Análisis de la novela, http://faculty-staff.ou.edu/L/A-Robert.R.Lauer-1/Novela.html
(2) D´Ormesson, Jean, Une autre histoire de la littérature française, Nil éditions, París, 1997, pàgines páginas 213-222.

(3) http://www.solodelibros.es/01/12/2005/a-la-busca-del-tiempo-perdido-marcel-proust/

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