De tanto en tanto necesito descansar mi cuerpo del ritmo a veces
frenético y poco natural al que lo someto sin darme cuenta; mi espíritu y mi
mente también me piden el mismo trato y lo encuentro de justicia, aunque en
nuestra sociedad no se nos acostumbre a dejar demasiado espacio a «pensar», ya
se sabe, puede ser peligroso…
Así que, de tanto en tanto, vuelvo a mis orígenes humanistas y
recupero libros, apuntes, notas tomadas al vuelo, para recordar esa agradable sensación de que aún
soy capaz de utilizar mis neuronas de una forma adecuada y enriquecedora, a pesar
de que a mi edad alguna ya debe haberse suicidado…
Y es que, llegada prácticamente a la jubilación, tiempo libre es de
lo que más dispongo o mejor dicho, es de lo que más puedo disponer a mi gusto y
voluntad. ¡Aleluya!
Como algunas personas que me conocen, ya lo saben, me gusta
compartir, puede interesar o no, pero ahí queda…
Así que hoy compartiré unas notas y pensamientos que he recogido durante
mi lectura del artículo “Où est passé l’inconscient?” (¿A donde ha ido
el inconsciente?) de Evelyne Pieiller en el periódico Le Monde Diplomatique
[lectura que aconsejo vivamente].
Todos los que hemos estudiado filosofía, en algún momento nos
habremos encontrado con la consabida frase de René Descartes «Pienso, luego
existo» o visto de otra manera, soy, porque pienso. ¿Soy YO realmente quien
piensa? ¿Si no soy yo, entonces yo existo, soy? Y si es ese «otro» el que
piensa o lo que piensa, ¿Qué soy entonces?
Cogito ergo sum
Del latín Cogitare : co- junto, completamente, agitare
– hacer avanzar, tratar, mover.
Es decir, hacer avanzar o tratar algo conjuntamente… ¿con
qué o quién?
¿Entonces no soy yo la única artífice de mis actos y pensamientos?,
esto me recuerda a esa hermosa expresión en lengua árabe:
bismi-llāhi r-raḥmāni r-raḥīm (بسم الله الرحمن الرحيم)
Su traducción más común sería: En el nombre de Al.lâh, el
Clemente, el Misericordioso; si bien esa letra «b» inicial le concede un
sentido más profundo, «con» (mi profesor de exégesis islámica decía que era
como cuando pedimos un «café con leche», ¿verdad que café y leche no van por
separado sino que se entremezclan siendo uno? Pues eso…), por lo que realmente se
está indicando que todo lo que se realiza, se piensa, todo lo que pasa es por/a
través/con esa Realidad que ha recibido muchos nombres a lo largo de nuestra
historia. Para quien se considere agnóstico, sería probablemente eso
incognoscible, que a mí casi que me gusta más…
Se podría argumentar que si comenzamos a poner en duda de que no
pensamos nosotros, ¿no sería razonable suponer que es ese/eso «otro» el/lo que
duda de su existencia, sino mi YO?, así pues, quizá sí que existimos después de
todo, pero no somos agentes únicos de nuestra vida.
“Je est un autre”, diría Arthur Rimbaud en una bella carta a
su profesor George Izambard, yo es otro…
«Un pensamiento no viene más que cuando él quiere, y no cuando yo
lo deseo, de modo que es una alteración de los hechos de pretender que el
sujeto «yo» es la condición del atributo «yo pienso». Algo piensa, pero creer
que ese algo es el antiguo y famoso yo, es una pura suposición” – Más allá
del bien y del mal, F. Nietzche (1881)
«El o lo inconsciente es lo que informa al consciente sin
que lo sepa» diría Sigmund Freud en su obra Lo inconsciente.
El “YO” deja de ser el centro, así como el Sol dejó de girar
alrededor de la Tierra.
Lección a aprender: NO somos el ombligo del mundo, NO soy yo el
único ser, NO estamos solos (aunque con esta ultima negación, no me refiero
únicamente a los extraterrestres 😊).
Firmo estas notas con mi nombre como musulmana porque al escribirlo
en árabe descubrí hace muchos años que me recordaba a un animalillo con el que
me comparaban cuando era estudiante y me zambullía casi diariamente entre los
libros de la biblioteca de mi barrio…
Hawwa’


No hay comentarios:
Publicar un comentario