martes, 12 de octubre de 2010

Sobre el Arte, según Lin Yutang



(Lin Yutang  1895-1976)

La noción china del pin (品) en el arte es sumamente interesante: a veces se habla de ella como renpin (人品, personalidad del hombre) o pinkeh (personalidad del carácter). Hay también una idea de gradación, por cuanto hablamos de poetas del "primer pin" o "segundo pin" y también decimos que hacemos "pin del té" cuando probamos buen té. Hay, además, toda una categoría de expresiones en relación con la personalidad de las personas según se muestra en una acción particular. En primer lugar, un mal jugador o un jugador que demuestra mal talento o mal gusto, tiene un mal tupin o una mala "personalidad de juego",según la expresión china. Se dice que el bebedor que suele comportarse vergonzosamente después de haber bebido mucho, tiene mal chiupin o una mala personalidad de vino. Se dice de un jugador de ajedrez que tiene buen o mal chipin o sea personalidad de ajedrez. El primer libro chino de crítica poética se llama Shihpin (Personalidades de la poesía, escrito por Chung Yung, quien vivió aproximádamente en el año 500), con una gradación de los diferentes poetas y naturalmente, hay libros de crítica de arte que se llaman huapin o personalidades de la pintura.

Vinculada con esa idea del pin, por lo tanto, está la creencia, generalmente aceptada, de que la obra del artista se halla determinada estrictamente por su personalidad. Esta "personalidad" es a la vez moral y artística. Tiende a acentuar la noción de la comprensión humana, de la altura de ánimo, del desapego de la vida, de la ausencia de pequeñeces o trivialidad o vulgaridad. En este aspecto es similar a la voz occidental de "manera" o "estilo", en el sentido del modo de proceder del artista. Un artista díscolo o inconvencional demostrará estilo díscolo o inconvencional y una persona de encanto demostrará, naturalmente, encanto y delicadeza en su estilo, y un gran artista de buen gusto no se allanará a los "amaneramientos". En este sentido la personalidad es el alma misma del arte. Los chinos han aceptado siempre implícitamente la creencia de que no puede ser grande un pintor a menos que sea grande su personalidad moral y estética; y al juzgar la caligrafía y la pintura, el patrón más alto no es el patrón de si el artista demuestra buena técnica, sino el de si tiene o no alta personalidad. Una obra que demuestre técnica perfecta puede señalar de todos modos una "baja" personalidad y entonces, como diríamos en este idioma, esa obra carece de "carácter".

(Wu Hufang  1894-1968)

Hemos llegado así al problema central de todo arte. El gran general y primer ministro chino Tseng Kuofan, dijo en una de las cartas a su familia que los únicos dos principios vivos del arte en la caligrafía son la forma y la expresión y que uno de los más grandes calígrafos de su tiempo, Ho Shaochi, aprobaba esa fórmula y apreciaba su visión. Como todo arte es concreto, hay siempre un problema mecánico, el problema de la técnica, que tiene que ser dominado, pero como el arte es también espíritu, el elemento vital en todas las formas de creación es la expresión personal. La individualidad del artista,contra su mera técnica, es lo único significativo en una obra de arte. En la literatura, lo único importante en un libro es el estilo y los sentimientos personales del autor, expuestos en su juicio y en lo que le place y le disgusta. Hay un constante peligro de que esta personalidad o expresión personal se sumerja en la técnica, y la dificultad mayor para todos los principiantes, sea en la literatura o la pintura o el teatro, es la de ser personales. La razón, claro está, es que el principiante está asustado por la forma o la técnica. Pero no puede ser buena ninguna forma sin este elemento personal. toda buena forma tiene un movimiento libre, y esto es lo que resulta bello, sea el movimiento del palo de un campeón de golf, o el de un hombre que sube velozmente al triunfo, o el de un jugador de fútbol que corre con la pelota por la cancha. Debe haber un flujo de expresión, y ese poder de expresión no debe ser trabado por la técnica, sino que ha de poder moverse libre y felizmente en ella. Hay ese libre movimiento - cosa tan bella de ver - en un tren que da vuelta una curva, o en un yate que navega a plena velocidad con las velas izadas. Existe ese movimiento en el vuelo de una golondrina, o de un halcón que baja hacia su presa, o en un caballo de carrera que llega a la meta "en buena forma", según se suele decir


(Ung No Lee - 1905-1989)
Exigimos que todo arte tenga carácter, y el carácter no es nada más que lo sugerido o revelada por la obra de arte con respecto a la personalidad o el alma o el corazón o, como dicen los chinos, el "pecho" del artista. sin ese carácter o personalidad, una obra de arte está muerta, es muerta y ninguna suma de virtuosismo o mera perfección de técnica puede salvarla de la carencia de vida o vitalidad. Sin esa cosa tan individual que se llama personalidad, la belleza misma se convierte en trivial.



[Extracto de la obra La importancia de vivir de Lin Yutang, pag. 378-380, Ediciones Apostrofe Pokhara, 1960]

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